Los adolescentes en las redes sociales

Adolescentes en redes socialesExisten no pocos padres preocupados por las relaciones de sus hijos a través de las redes sociales. Frente a mi casa hay un bonito parque con varios rincones secretos encantadores. Bueno, secretos excepto cuando miras desde mi ventana en un tercer piso. Entonces puedes ver a los adolescentes allí haciendo todas las cosas que sus padres no quieren que hagan. Existen adolescentes que no soportan relacionarse en persona con el mundo. Pero la mayoría de los adolescentes prefieren verse en persona, como los de mi parque. Si están a las once de la noche enganchados al móvil es sólo porque sus padres les obligaron a volver a casa a las diez. Las motivaciones humanas no cambian con la introducción de nuevas tecnologías, sólo encuentran nuevas formas de satisfacerse.

Uso de redes sociales en adolescentesSegun los estudios, algo así como el 72% de los adolescentes tienen cuenta en Facebook. Entre un 40% y un 50% usan Snapchat. Las cifras para Twiter varían mucho según la fuente, entre un 8% y un 33%. Y la cifra de 33% para Google+ no me la creo, excepto porque como efecto secundario de abrir una cuenta en GMail Google puede abrirte un perfil en Google+.

Nativos (e inexpertos) digitales

No hay que caer en el error de presuponer que porque un jóven haya nacido con un smartphone debajo del brazo automáticamente sabrá cómo hacer un uso mejor de él que un adulto. Debido a la vertiginosa velocidad del progreso, las nuevas tecnologías siempre preceden a las buenas prácticas de uso de las mismas. Un adolescente con un móvil sigue siendo igual de ingénuo y vulnerable que si móvil y puede perfectamente cometer el error de hacer un uso pésimo de la tecnología a su alcance.

Contexto y audiencia

Una de los primeros desafíos a los que se enfrentan los adolescentes en las redes sociales es la falta de visibilidad sobre la audiencia a la que se están dirigiendo. Si están en el parque pueden fácilmente cambiar de conversación –o apagar la yerba– cuando ven de lejos acercarse a un adulto. Pero en las redes sociales nunca pueden estar seguros de quién les estará leyendo, y los adolescentes casi siempre se traen algo entre manos de lo que no quieren que los adultos se enteren. Este es uno de los motivos –hay más– por el cual los críticos de Facebook dicen que está perdiendo tracción entre los adolescentes y por el cual Facebook trató de comprar Snapchat por 3.000 millones de dólares en noviembre de 2013 para captar a los millennials.

El problema de la audiencia no afecta sólo a los adolescentes, por supuesto. A los adultos también les afecta. A pesar de que Mark Zuckerberg declarase que Facebook quiere ayudar a sus usuarios a quitarse la máscara, la realidad es que la red social decide por su cuenta qué contenidos mostrar a cada usuario y censura lo que le aparece oportuno; incluyendo, por ejemplo, unos pechos femeninos, es decir, si te va el top-less playero y compartir fotos con tus amigos naturistas o hacerte fotos con una copa de vino en la mano, entonces Facebook no es para ti.

El desdoblamiento de personalidad digital es un problema no resuelto en las redes sociales. Existe, en mi opinión, una obsesión excesiva en las redes sociales por desvelar la identidad real del usuario. Esto es hasta cierto punto comprensible por razones de seguridad. Es razonable que debido a que la red social y el usuario firman un contrato de uso, ese contrato sólo puede ser válido si es posible identificar a ambas partes. Lo que no se sigue de forma inmediata es por qué la red debería informar al resto de los usuarios sobre la identidad real de cada uno. No es necesariamente malo que las personas usen avatares. Tampoco implica que tengas una personalidad múltiple. Una persona puede tener cuenta en Facebook y en LinkedIn y en Twitter y en Instagram y mostrará en cada una aspectos diferentes de si misma. También podría tener más cuentas en redes donde pueda expresar su fervor religioso o su orientación sexual sin ofender a ningún idiota. Algunas personas necesitan escapar temporalmente de la realidad porque dicha realidad es verdaderamente asfixiante. En estos casos los avatares pueden tener un uso terapéutico permitiendo a la persona acercarse libremente a lo que quiere ser.

Gamers y espacios propios

Merecen una mención aparte las interacciones sociales que se producen entre los jugadores de videojuegos (gamers) especialmente los MMOG (Massively Multiplayer Online Game). Cuando la gente habla de redes sociales piensa en Facebook o en Twitter, pero en los MMOGs también se produce una intensa interacción social. No todos los jugadores de videojuegos son en absoluto el arquetipo de muchacho gordito y tímido, hay hombres y mujeres de todas las edades y tipos. Tampoco es cierto que siempre diseñen avatares diferentes de ellos mismos. En ocasiones el avatar no tiene nada que ver con el usuario pero algunos jugadores diseñan avatares que son lo más parecidos a como son ellos mismos en la realidad. Una característica diferencial de los MMOGs es la forma en la que permiten crear un espacio propio. En Facebook los usuarios están avocados a interactuar con personas que conoces de acuerdo a las normas de su comunidad. En Twitter pueden buscar grupos de interés no locales e interactuar por afinidad cultural en lugar de por proximidad. Pero en un MMOG las posibilidades de alterar el entorno y crear una dinámica grupal propia son prácticamente ilimitadas. Las interacciones entre los jugadores pueden llegar a ser muy complejas requiriendo colaboración múltiples para pelear o alcanzar determinados objetivos. Los MMOG tampién pueden propiciar la convocatoria de encuentros presenciales. Según un estudio de Nicholas Yee el 15% de los varones y el 5% de las féminas quedan en alguna ocasión para conocerse en persona lo cual a mi me parece un porcentaje elevado teniendo en cuenta que no existe limitación geográfica, en principio, para la residencia del jugador.

Intimidad

La disponibilidad de nuevas tecnologías desde edad muy temprana ha causado que para los adolescentes sea natural hablar de temas íntimos a través del chat. Los adultos piensan que los temas delicados hay que tratarlos siempre en persona –si son muy delicados de hecho no sólo en persona sino en una sauna todos en pelota picada para que nadie lleve micros–. Pero los adolescentes perciben que el smartphone es un medio más para comunicarse como otro cualquiera, y de ahí el éxito de las conversaciones de Snapchat que se autodestruyen tras ser leídas.

Uso pervasivo del móvil

Una diferencia entre adultos y adolescentes es que esto últimos han crecido con el móvil. Para ellos atenderlo es algo tan natural escuchar la radio mientras cocinas, es decir, con frecuencia no le están realmente prestando demasiada atención. Esto contrasta con el uso típico que le dan los adultos quienes bien están absortos con el celular bien lo tienen boca abajo en la mesa con el timbre en modo silencio. Para los adolescentes es normal ver un partido mientras chatean.

Necesidad de aceptación social

El objetivo social de los adolescentes casi siempre es parecer “molones” en el entorno adecuado. Era así en los bailes de fin de curso de antaño donde para las chicas era cuestión de vida o muerte llevar el vestido adecuado. Y sigue siendo exactamente lo mismo en las redes sociales. Todo va de “molar”, ser cool, tener flow.

Esta necesidad de aceptación se manifiesta en dos interacciones fundamentales en las redes sociales: quien hace clic en 👍 Me Gusta y quien escribe comentarios. Entre los adolescentes la competición por ver quién obtiene más Likes y, por consiguiente, es más molón, puede acarrear una presión insoportable para los menos populares, especialmente entre las chicas. Respecto de los comentarios, en general, a ningún usuario le gusta descubrir que le ha leído alguien que no esperaba y, además, ha puesto un comentario que va en contra de su opinión o resulta vergonzante. Pero si además la redactora del comentario es la hermana mayor o la madre eso puede suponer para el adolescente la muerte por vergüenza y cabreo por falta de netiqueta. En general, lo que a nadie le gusta en las redes sociales es perder el control de una conversación que ha iniciado, lo cual es fácil si existe un grupo organizado de bullies.

Privacidad

La privacidad de los adolescetes require de un compromiso prácticamente inalcanzable. Por una parte todos, absolutamente todos los adolescentes quieren privacidad. Aunque no estén haciendo nada malo, a ninguno le gusta que los adultos metan las narices en sus asuntos. Por otra parte los tutores tienen no sólo el derecho sino también la obligación de estar al corriente de lo que están haciendo los menores de edad en tanto en cuanto son responsables legalmente de ellos.

Otro asunto peliagudo es el relacionado con publicar fotografías de menores sin su consentimiento. Personalmente opino que lo mejor es no publicar nunca fotografías de terceras personas en Facebook. Para compartir fotos hay sitios mejores como Flickr donde se pueden designar personas autorizadas y compartir sólo con ellas las imágenes.

Cyberbullying

El bullying es uno de los aspectos más controvertidos y creo que al mismo tiempo peor entendidos de las relaciones sociales en niños y adolescentes. No existe un acuerdo total acerca de lo que es bullying pero, en general, se acepta que se da cuando en una dinámica confluyen tres factores: agresión, repetición y desequilibrio de poder físico o psicológico.

Recientemente, algunos estudios han mostrado que el cyberbulling es un fenómeno mucho más frecuente entre chicas. Con un 70% de víctimas acosadas por otras chicas. Mientras que en el bullying físico sólo el 47% de las víctimas son mujeres.

El bullying frecuentemente no es considerado con la suficiente seriedad por el claustro y la dirección de muchos colegios. O a veces todo lo contrario, en una política de tolerancia cero se vuelven todos locos si se produce un caso. Además, yo personalmente opino que la teoría moderna de la víctima, el agresor y los testigos es incompleta y probablemente incluso inapropiada como remedio. Según esta teoría (que algunos afirman que tiene resultados milagrosos) la clave para erradicar el bullying consiste en hacer a los espectadores conscientes de su contribución pasiva a la agresión y, una vez que se han dado cuenta, moverles a actuar en grupo para prevenir ataques del agresor. Esta teoría falla por tres lados: 1º) no explica nada acerca de las causas originarias de la agresión, 2º) da por sentado que la agresión es de un individuo a otro cuando de hecho puede que todo el grupo sea el agresor, y 3º) pone sobre un grupo de niños o adolescentes el peso de una responsabilidad preventiva que posiblemente no estén preparados para asumir.

Las políticas de uso de las redes sociales no tienen medidas específicas contra el bullying. Las sugerencias contra el acoso de Facebook básicamente dicen que si alguien te está atacando bloquees su cuenta y ocultes sus actualizaciones. Pero ¡rayos! si eres un adolescente ¿qué haces? ¿ocultas a toda tu clase y te das de baja de la red? Según los community standards también es posible denunciar al agresor y su comportamiento “no será tolerado”, aunque no me queda claro qué implica “no tolerar” más allá de borrar algún comentario o foto.

Las causas del bullying suelen encontrarse en problemas familiares en la casa del agresor, stress, afán de poder, personalidad desordenada, complejo de superioridad o simple placer sádico en el caso de que el bully sea un sociópata, pero la gran mayoría de los bullies no son sociópatas sino las primeras víctimas de sí mismos. Además, el agresor es sólo uno de los implicados, el otro es la víctima quien también puede tener su propio conjunto de problemas que la hagan vulnerable a los ataques: inseguridad, vergüenza, segregación racial, limitaciones físicas, etc. Si no se actua sobre estas causas originarias del bullying entonces el cambio en la dinámica grupal es sólo un remedio sintomático.

El bullying tampoco es sólo un niño quitándole el bocadillo a otro todos los días en el patio. Muy frecuentemente toma la forma de rumores, risitas encubiertas, motes y comentarios jocosos sobre el acosado en los que participa una pandilla entera. Las personas, jóvenes y adultos, se envalentonan y se vuelven más agresivas en masa, entonces el bullying se produce por una dinámica de grupo y no por acción aislada de un individuo. En algunas ocasiones el acosado incluso puede asumir el papel de payaso del grupo y aceptar las vejaciones porque eso le proporciona cierta forma de protagonismo.

Las redes sociales implican, no obstante, buenas noticias para los defensores de la teoría de la víctima el agresor y los espectadores. En la red lo que ha sucedido es visible y perdura. Por consiguiente, fijar los hechos y mostrar lo que ha pasado es más fácil que tras una agresión verbal de la que no ha quedado ninguna constancia fidedigna excepto por las versiones diversas de los testigos.

Drama

Una peculiaridad de los adolescentes que rara vez se da entre los adultos –o al menos yo no la he encontrado en primera persona– es el drama. Los adolescentes pueden organizar una representación dramática para llamar la atención y obtener popularidad.

Peligros online

Por último, me he dejado premeditadamente en el tintero y no quiero entrar a comentar el tema de los peligros online: pederastas, timadores, ladrones, etc. Cualquier sociedad es más peligrosa de lo que debería y el ciberespacio no es diferente. “Cómo protegerse online” podría ser el título de otro post entero además de que no me queda claro si hay sólo que proteger a los adolesentes o también protegerse de ellos.

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