Cómo y porqué la gente se vuelve adicta al móvil

Cruzo los aeropuertos londinenses a menudo. En sus puertas de embarque creo que es posible hacer trueque de una batería cargada de iPhone por comida, alcohol, drogas, sexo o cualquier otra cosa que uno pueda desear. Según una encuesta de SecurEnvoy casi el 66% de los ingleses sufren nomofobia (miedo a quedarse sin el teléfono móvil).

Introducción

Texting at dinnerA lo largo de los últimos cien años cada generación ha usado medios de comunicación diferentes de la anterior. Y en cada generación han habido algunas personas que se han opuesto al uso de las nuevas tecnologías por considerarlas dañinas para la salud mental.
Antaño nos regañaban por pasarnos horas enganchados del teléfono. Actualmente el “coco” es WhatsApp. No voy a defender que todos los usos de las nuevas tecnologías son buenos, pues la tecnología siempre progresa más rápido que las buenas prácticas de uso de ella. Aquí sólo consideraré adicción cuando el usuario sienta ansiedad ante la privación temporal del dispositivo independientemente de la cantidad de horas de uso diarias. Algunos estudios consideran que sólo se es adicto al móvil si se usa para sus funciones de comunicación interpersonal y no si se usa para jugar o navegar por Internet. A mi en lo sucesivo me dará igual si el usuario está enganchado al chat o si es un hikikomori que trata de escapar de la realidad permanentemente.

Opino que conviene diferenciar entre la adicción al móvil en sí misma versus la adicción a algo que sucede online lo mismo que podría suceder offline. No creo, por ejemplo, que la adicción a la pornografía o el juego online se deban vincular al smartphone. El móvil facilita jugar, o visualizar porno, pero no es la fuente de la adicción.

Existen diferentes métricas para estimar la adicción al móvil, como el Internet Addiction Diagnostic Questionnaire (IADQ), la Cell Phone Addiction Scale (MRCPAS) o la Problematic Use of Mobile Phone (PUMP) todas ellas algo técnicas en cuyos detalles no voy a entrar.

Adictos al mçovil

El mecanismo precursor de la adicción

Antes de entrar en los hallazgos sociales y estadísticos, revisemos sucintamente cómo es el proceso adictivo. La adicción se produce cuando el usuario recibe de forma repetida un alivio rápido a una situación de incomodidad hasta que desarrolla un hábito del cual ya no puede deshacerse. Es crucial, pues, que para generar adicción la recompensa esté diferida lo menos posible en el tiempo de la emergencia de la necesidad por parte del usuario. Adicionalmente, puede que la dinámica tenga un patrón ludopático (ahora lo llaman estar gamificado) y entonces el usuario no obtiene la recompensa todas las veces que lo intenta sino sólo en un porcentaje de ellas. Esta combinación de recompensa rápida con reintentos forzosos es lo que genera que los usuarios aprendan a usar de forma compulsiva el móvil. El mecanismo no sólo funciona bien con las aplicaciones conversacionales como WhatsApp o SnapChat o las actualizaciones de Facebook o los sistemas de dating estilo Tinder o Badoo, sino que se aplica prácticamente a todas las aplicaciones. Por ejemplo, es fácil comprobar mirándo las estadísticas de visitas que los lectores de blogs prefieren entradas cortas de estilo píldora o listados de 5 a 10 cosas antes que explicaciones largas y complejas por muy bien elaboradas que estén. En el caso del lector de blogs lo que busca es una epifanía intelectual tras leer dos o tres párrafos. En general, es aceptado en psiquiatría que cualquier actividad que implique recompensas puede potencialmente convertirse en adictiva.

Horas de uso diarias

Según un estudio sobre 2.500 estudiantes norteamericanos realizado en 2011, en media pasan una hora y cuarenta minutos al día en Facebook y hasta tres horas diarias enviando mensajes de texto. Además, el 60% admite que podrían ser adictos a su móvil. En horas de uso según el servicio Facebook es el ganador, al parecer habiendo incluso superado recientemente a Google no sólo en horas de uso sino también número de visitas. Y no sólo eso, también es uno de los servicios más adictivos junto con Pinterest e Instagram. Twitter no aparece como adictivo y en el caso de iPod estadísticamente resulta serlo sólo para algunos varones.

Parse.ly Google vs. Facebook

Usos del móvil más relacionados con la adicción

Cuando se hicieron los mencionados estudios de 2011 y 2012, el 67% de los jóvenes entre 18 y 24 años tenía un Smartphone frente a un 53% de adultos. En conveniente señalar, además, que la temática que los Z tratan a traves del chat es diferente de la Generación X. Para los X, el chat, como el SMS, son principalmente medios de comunicación operativa, para coordinar actividades o enviar mensajes rápidos. Los Z, en cambio, usan el chat también para tratar temas importantes que los X sólo discutirían en persona.

Lo que sí parece consistente a través de todos los estudios es que, al menos entre la Generación Z, lo más común es pasarse todo el día chequeando qué hay de nuevo en el móvil hasta el punto de que, según un estudio de TIME, el 75% de la gente entre 25 y 29 años duerme con el móvil.

Mobile becoming more adictive

Además de la diferencia en el propósito de uso según la edad, existen evidencias de que los hombres y las mujeres utilizan el móvil de manera diferente. Los varones lo perciben como un instrumento y las féminas predominantemente como una plataforma social. Las mujeres pasan más tiempo mandando mensajes de texto y hablan durante más tiempo por teléfono que los hombres de su misma edad. Aunque, en media, las mujeres no mandan más mensajes que los hombres, sólo emplean más tiempo en ellos. A grandes rasgos, para las mujeres el móvil es un medio para estrechar y fortalecer relaciones, mientras que para los hombres el móvil es una forma de entretenimiento. Otros estudios (Geser, 2006; Jackson, Zhao, Kolenic, Fitzgerald, Harold, Von Eye) muestran que las mujeres exhiben un nivel de dependencia superior al de los hombres. En el estudio de Geser el 25% de las mujeres respondieron afirmativamente a la pregunta “No puedo imaginarme la vida sin el móvil” frente a sólo un 9% de hombres. Prácticamente todos los estudios coinciden en afirmar que la adicción al móvil está principalmente vinculada a la relación social del adicto con otras personas. Por otra parte, las mujeres tienen menos problemas que los hombres a la hora de reconocer su adicción y, por consiguiente, les resulta más sencillo abandonar comportamientos compulsivos.

Women mobile addicts

El móvil como vía de escape

Otros estudios sugieren que más que un comportamiento aprendido, el móvil es una adicción secundaria que actúa como vía de escape de otro problema mayor, como depresión o desamor, similarmente a la gente que se va de compras para olvidarse de cualquier otra cosa.

También hay quienes correlacionan el número de horas de uso del móvil con la adición a la pornografía y el riesgo de abuso sexual en adolescentes. A mi personalmente dicha correlación me parece tan predecible que ni siquiera la considero relevante: evidentemente cuantas más horas pasa alguien delante del ordenador más probable es que esté expuesto a cualquier tipo de riesgo online.

Móviles y maternidad

Un uso que probablemente merece una mención aparte es la cantidad exhorbitante de horas empleadas por las madres en redes sociales y sitios sobre maternidad. Según las estadísticas, las redes sociales para madres tienen hasta 3 veces más horas diarias de actividad por usuario que Facebook.

Autorregulación, inteligencia emocional, stress social.

Es bien conocido que la deficiente autorregulación emocional está fuertemente vinculada con los problemas de conducta. Internet no es ninguna excepción a esta correlación general. Los individuos que tienen problemas extraordinarios para gestionar sus emociones negativas son más propensos a refugiarse tras un avatar. También existen estudios que indican que los adictos a Internet tienen mayores dificultades que la media para decodificar expresiones faciales y emocionales. Es decir, los individuos con mayor inteligencia emocional son menos propensos a volverse adictos al móvil.

Otro factor que se correlaciona positivamente con la adicción al móvil es el stress social. El stress social está vinculado a la baja autoestima, la sensación personal de bajo rendimiento y la sensación de falta de aceptación del individuo por parte del grupo. Las personas con un grado extremo de stress social ni siquiera utilizan el móvil sino que pasan su tiempo en actividades solitarias y sedentarias como ver la televisión.

Existen evidencias que muestran que las mujeres, especialmente las adolescentes, pueden sentirse muy intimidadas por las redes sociales en las cuales la popularidad se mide por el número de followers. Esto podría explicar por qué las chicas tienen más tendencia a usar aplicaciones como Shots que no publican el número de likes. Asimismo, las aplicaciones que no permiten comentarios (como Tumblr) evitan que se produzca flaming el cual puede ser emocionalmente muy hiriente para algunos usuarios.

La inteligencia emocional y el stress social varían en grado entre hombres y mujeres. Las mujeres tienen en media más inteligencia emocional pero también sufren más stress social, combinación que, a la postre, probablemente explica por qué tienen más tendencia a ser adictas al móvil que los hombres.

Uso del móvil como alternativa a otras formas de entretenimiento.

En 1992 Caldwell, Smith y Weissinger publicaron un estudio clasificando el entretenimiento en cuatro dimensiones: aburrimiento, desafío, stress y consciencia de las oportunidades y beneficios. Idealmente, el entretenimiento debería eliminar el aburrimiento, ofrecer desafíos para el crecimiento personal, liberar de stress y mostrar nuevas opciones. Pero no es infrecuente que las opciones de entretenimiento resulten aburridas, frustrantes, stressantes y poco novedosas para el individuo, especialmente en adolescentes y preadolescentes. Expresado coloquialmente, no es razonable esperar que una persona suelte de buen grado su móvil cuando la alternativa que se le ofrece es un coñazo que le agobia y no le interesa.

Según estudios sobre los motivos de uso de Internet, la personalidad del usuario está indudablemente relacionada con el uso que hace de la red. Los individuos extrovertidos que aceptan desafíos son mucho menos propensos a reemplazar las actividades sociales convencionales por horas de chat online. Los individuos que creen que su destino depende fundamentalmente de las consecuencias de sus propios actos también son menos propensos a volverse adictos que aquellos quienes creen que su suerte depende de factores externos o de otras personas.

Experiencias sensoriales durante el uso del móvil.

Cada persona percibe la realidad con distinta intensidad a través de sus sentidos. Las mujeres tienden a tener mejor olfato, ser más auditivas y percibir más cosas a través del tacto. En contraposición a los hombres que son predominantemente visuales y gustativos. Es fácil apreciar que las actualizaciones de estado de los jóvenes cada vez son menos textuales y más visuales: su estado es una imagen o un emoticono. Quizá porque es difícil escribir en el smartphone mientras se viaja en metro, o quizá porque estén perdiendo la capacidad de escribir nada bello y significativo (no lo sé). Por otro lado, parece ser que el estímulo táctil de tocar la pantalla con los dedos actúa como refuerzo del uso del móvil en personas que experimentan placer tocando cosas, lo cual podría justificar en parte por qué las mujeres pasan más tiempo que los hombres con el móvil entre las manos.

Materialismo.

El último factor de personalidad que los estudios correlacionan positivamente con la adicción al móvil es el materialismo. A mayor necesidad de tener el último modelo de smartphone mayor probabilidad de ser adicto a usarlo de forma compulsiva.

Mi opinión es que los padres tienen mucho que ver sobre este punto pues no es razonable pedirle a los hijos que dejen de obsesionarse con el móvil mientras los propios padres gastan cantidades obscenas de dinero en su smartphone último modelo.

El móvil en las aulas.

El móvil en las aulas constituye un escenario especial. Diversos estudios muestran que la presencia de móviles en la aulas reduce el rendimiento académico en aproximadamente un 6%. Además, los más beneficiados de la prohibición son los alumnos menos aventajados. El problema es que para que la medida sea eficaz es preciso aplicarla con rigor confiscando todos los teléfonos y castigando sistemáticamente a los infractores. También es posible encontrar online opiniones de profesores a favor del uso del móvil en clase con los argumentos de que: (a) es socialmente anacrónico prohibirlos, (b) mientras el profesor explica el alumno puede buscar en Internet sobre el tema y (c) se fomenta la creatividad grupal. Quizá debería haber una edad de corte. Yo mismo acudo a cualquier conferencia con un tablet y me molesta si no hay conexión. A veces busco información relacionada y a veces dejo de hacerle caso al ponente. Pero no creo que la misma política de libertad de elección del foco de atención sea buena para un niño de doce años que no sabe por qué está en clase y se distrae con el paso de una mosca.

Dependencia física del móvil

Existen estudios que sugieren que la dependencia del móvil no sólo es sólo psicológica sino también física debido a que el uso continuado del móvil modifica las partes del cerebro del usuario que controlan la atención y las emociones. Estos estudios afirman que el abuso del móvil reduce los receptores de dopamina en el cerebro hasta que el adicto no puede sentir las recompensas sin estímulos adicionales. Cada buzz del móvil provoca una pequeña descarga de dopamina y adrenalina en el usuario que si se suceden con suficiente frecuencia acaban por tornar al usuario dependiente de ellas.

Discusión sobre los efectos positivos del móvil.

Como ya he comentado en la introducción, la mayoría de los estudios realizados tienen un sesgo reaccionario hacia los efectos negativos del abuso del móvil. Disponiéndose poca información cuantitativa sobre los efectos beneficiosos de las nuevas tecnologías. Por tanto, mi discusión sobre los beneficios del uso extensivo del móvil es intuitiva y especulativa.

El móvil posibilita una conexión ininterrumpida con otras personas. Por alguna razón que no alcanzo a comprender, un elevado número de gente necesita (o cree que necesita) este línea de conversación permanente. Mi primer argumento en favor del móvil es que los jóvenes hablan más, por el medio que sea, pero hablan, y raramente las personas emplean tiempo suficiente hablando como para llegar a entenderse. Además, hablan a través de plataformas que están diseñadas para ser aproximadamente democráticas y meritocráticas. Es cierto que Facebook censura selectivamente contenidos. Y que la carrera por la popularidad en los likes y retweets propicia que los jóvenes ya no tengan personalidad sino sólo personalidad-online. Pero es que la estructura social tradicional del patio de un colegio donde existían tres o cuatro cabecillas dominantes por género y varios rebaños de followers tampoco era para nada mejor que la dinámica en las redes sociales, de hecho, la dinámica del campo de juego colegial es tan mala que aún hoy día sigue provocando que muchísimos jóvenes se refugien en la red para escapar del stress.

La actualizaciones de estado difunden rápidamente cualquier problema tanto local como global, siendo mucho más probable que el individuo reciba soporte social, en especial en aquellos casos en que debido a lo delicado del asunto el afectado no se atreve a comentarlo en persona. El móvil incrementa la transparencia y fomenta el activismo social.

El uso del móvil en paralelo con otras actividades desarrolla capacidad multitarea en el cerebro. Adiestra en la habilidad de hacer varias cosas a la vez, algo que probablemente sea imprescindible en el futuro próximo para alcanzar un rendimiento óptimo.

El uso del móvil introduce a los jóvenes en las nuevas tecnologías y les hace perder el miedo a las novedades. Un uso adecuado y moderado de algunos videojuegos (no todos) desarrolla su destreza, aumenta su tolerancia a la frustración (cuando los matan con un Game Over) y les incentiva a pensar en tácticas y estrategias para resolver puzzles y desafíos.

Conclusiones.

• La adicción al móvil es un comportamiento aprendido.
• El aprendizaje se produce mediante un sistema de recompensas rápidas.
• El inicio del aprendizaje puede ser provocado por la necesidad de escapar de la realidad.
• Una vez que se ha aprendido, es posible que se produzcan cambios en el cerebro que dificultan el desaprendizaje.
• Las conductas más adictivas son aquellas que incluyen una interacción social con otras personas.
• No existe una causa única de adicción al móvil cada persona puede serlo por motivos diferentes. Además los motivos de hombres y mujeres, en general, difieren.
• Existen factores de personalidad que se correlacionan con la tendencia al uso compulsivo del móvil: inteligencia emocional, autoestima, extraversion/intraversion, locus interno/externo, materialismo/idealismo.
• La adicción al celular puede pasar de ser meramente psicológica a ser también física.
• La superación de la adicción está fuertemente condicionada por la adecuada interacción social del individuo y por la disponibilidad de alternativas atractivas al móvil.
• Si la señal del WiFi no les tuesta el cerebro como algunos afirma, a lo mejor que se hayan vuelto medio cyborgs no resulta tan malo después de todo.

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