La Guerra de Maniobra

Generation Kill humvees ride Acabo de terminar de ver Generati⊕n Kill una mini serie de siete episodios que cuenta la historia durante 21 días de un batallón de infantería ligera de marines cruzando Irak a todo gas en dirección a Bagdag.
La serie es un magnifico ejemplo de la filosofía de guerra de maniobra. Los marines, una fuerza militar agresiva, se pasan episodio tras episodio deseando entrar en combate, circunstancia que, salvo alguna escaramuza ocasional nunca se llega a producir porque los altos mandos hacen todo lo posible por hacerles avanzar evitando el contacto directo con la guardia republicana de Sadam Hussein.
La guerra de maniobra se remonta al precepto esencial del Arte de La Guerra de Tsung Tzu: Vencer sin combatir. Pero probablemente el militar que más brillantemente la llevó llevado a la práctica fue Napoleón Bonaparte.
¿Y cómo se aplica todo esto al mundo del software?
Pues bien, en una guerra convencional de desgaste se entablan batallas cruentas cuyo propósito es destruir la mayor cantidad de recursos del enemigo. El problema es que en el transcurso de dichas batallas incluso la parte victoriosa puede perder una cantidad muy considerable de efectivos extremadamente valiosos haciendo que el resultado neto sea una pírrica victoria. Además en una guerra de desgaste el bando que cuenta inicialmente con más recursos es quien lleva en principio todas las de ganar.
Lo que es importante entender es que el Software Libre ha perdido práticamente todas las guerras de desgaste que ha entablado frente al Privativo, pero en cambio ha ganado casi todas las guerras de maniobra.
El escritorio Linux nunca se acaba de imponer sobre Windows porque sus fabricantes nunca han dado con la forma de esquivar a Microsoft en la forma en la que lo ha hecho Apple volviendo el sistema operativo Windows irrelevante.
MySQL sobrevivió mucho tiempo a Oracle porque eligió un nicho en el cual Oracle no podía entrar de forma natural (hasta que finalmente le echaron encima una bomba termonuclear y contra eso no hay maniobras que valgan).
Los cuatro grandes principios de la guerra de maniobra son los siguientes:
1º) Presentar dilemas y no problemas al contrincante. Los problemas pueden hacer que el enemigo se crezca con el desafío de resolverlos. En los dilemas, todas las opciones a su alcance deben parecerle igualmente malas. Por ejemplo, un dilema que presenta el Software Libre son los forks. Si Microsoft permite que OpenOffice exista, entonces erosiona las ventas de Office, pero si trata de comprarlo para controlarlo, entonces se arriesga a que inmediatamente empiecen a aparecer forks legítimos herederos del producto comprado.
2º) Ocupar a un espacio psicológico en la mente del adversario haciéndole sentir que carece de opciones para moverse. Esto es más o menos lo que ha conseguido Linux en el mercado de servidores web. Excepto por los clientes fieles a Windows y a Solaris, hasta que llegue la siguiente ola disruptiva, nadie piensa que se pueda introducir un sistema operativo razonablemente substitutivo de Linux en los servidores web.
3º) Mantener al enemigo permanentemente acosado con el fin de que nunca pueda tomar la iniciativa bélica. En este aspecto hay más o menos una situación igualada. Con el uso de FUDs y demandas por infracción de patentes por parte de los fabricantes de software privativo por un lado. Y con las constantes denuncias ante la opinión pública de los partidarios del Software Libre.
4º) Evitar en la medida de lo posible cualquier enfrentamiento directo y si éste se produce elegir el momento y el lugar más favorable para uno mismo y más desfavorable para el contrario. Así fue como Mozilla reconquistó la cuota de mercado de Netscape en la guerra de los navegadores. Centrándose en posicionar Firefox 2.0 como una mejor opción para los desarrolladores que Internet Explorer 7.0 y como un producto comparativamente más seguro, atrajo a los usuarios más geek fomentando la disponibilidad de plug-ins.
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