Qué hacer cuando una situación parece desesperada

Iba a tirar este artículo a la basura. La razón es le pedí a alguien que lo leyera y me diese su opinión antes de publicarlo. Me dijo que sólo es un «puñado de vaguedades contradictorias evidentemente copiadas de Internet sin ninguna historia ni aporte personal de los que le gustan a la gente». Pero, a reglón seguido de decir eso, el crítico recibió una llamada de teléfono y se puso a pegarle gritos a su interlocutor. Creo que hablar de uno mismo es pedantería pues, parafraseando a Andy Warhol, todos tenemos nuestros quince minutos de heroísmo. De modo, que, sin hablar de mi mismo, voy a dejar el texto original cómo estaba, y no es copiado de Internet.

Todos nos enfrentamos en algún momento de la vida a una situación cuyo desenlace fatídico parece inevitable. No obstante lo cual, se sabe y está más que comprobado que los milagros existen. En este post enumero doce cosas que pueden hacer posible que nos suceda un milagro.

1. Mantén la calma. Sea lo que sea que te esté sucediendo, el primer requisito para salir airoso de la situación es mantener la serenidad necesaria. Si entras en pánico no podrás pensar con claridad y si no piensas no encontrarás la solución.

2. Deja de cavar hacia abajo. Para salir de un pozo al que te has caído hay que empezar dejando de cavar hacia abajo. Esto parece obvio, pero es muchísima la gente quien, por ejemplo, paga una deuda económica contrayendo otra aún peor. O siente una deuda emocional y entonces bebe pero el alcohol les priva de la capacidad para lograr el cambio que necesitan en su vida.

3. Apaga la verborrea mental. La imaginación no sirve para ver el mundo cómo es, sino cómo podría ser. Esta es una habilidad fantástica de los humanos, pero asimismo una terrible maldición cuando nuestra mente se llena de pensamientos obsesivos sobre futuros horripilantes. Infórmate bien y limítate a clarificar los hechos objetivamente verificables sin contarte historias especulativas a ti mismo. Luego puedes salir a correr en zapatillas de deporte o meditar o hacer cualquier otra actividad que te mantenga saludablemente ocupado en el tiempo de espera durante el que no puedes hacer nada.

4. No te precipites. Un elevado porcentaje de resultados catastróficos en situaciones difíciles son consecuencia de la precipitación. Sobre todo cuando la dinámica involucra a una parte contraria para quien el tiempo juega en su contra y no quiere que nos demos cuenta de ello. Todas las personas sentimos antes de pensar. Esto es debido a que la parte más primitiva del cerebro responde más rápidamente a los estímulos que el neocórtex. Aunque las emociones tienen una utilidad, en momentos complicados nos inducen con frecuencia a tomar decisiones incorrectas.

5. O todo lo contrario, ¡actúa inmediatamente!. A veces no es demasiado tarde ni está todo perdido. Deja de procastinar. Una acción audaz y rápida puede salvar el día. En muchas ocasiones la solución es más sencilla de lo que nos imaginamos. Sólo hay que intentarlo.

6. Pide ayuda. Los supervivientes judíos a la persecución nazi cuentan que la probabilidad de sobrevivir al holocausto es proporcional a la cantidad de gente que conoces quienes te esconderían en su casa si lo necesitas. El orgullo y la necesidad de aceptación social son muy malos compañeros para superar una crisis. Si no puedes conseguir una gran ayuda, empieza por solicitar una pequeña ayuda. Esto es por dos motivos: primero porque solucionar parte de un problema ya es un avance, y segundo porque las personas tienen tendencia a seguir ayudando en mayor medida cuando ya han ayudado previamente aunque sea un solo un poco.

7. Compórtate como si estuvieses ganando. Una de las cosas que distingue un equipo deportivo bueno de otro totalmente excepcional es la capacidad de sus jugadores para continuar un partido que van perdiendo por goleada jugando como si estuviesen empatados e intentando llevar la delantera. Cuando las cosas te estén saliendo mal finge y sigue comportándote cómo si te estuviesen saliendo bien hasta que efectivamente te salgan bien.

8. Sal corriendo y no mires atrás. Un cobarde sirve para dos guerras. Un héroe casi siempre es lo mismo que un bocadillo de carne picada.

9. Haz que crean que estás totalmente chiflado. Los negociadores profesionales se basan en la teoría de juegos de John Forbes Nash. Según esta teoría el juego termina cuando se alcanza el equilibrio que es la situación en la que ninguna de las partes tiene nada que ganar con un movimiento adicional. El problema es cuando el equilibrio es que la otra parte gana todo y tu lo pierdes todo. Es la táctica del prófugo que, viéndose rodeado, saca una granada y grita: “¡volaremos todos!”.

10. Quema tus naves. Como cuentan algunos historiadores que hizo Alejandro Magno en el siglo III antes de Cristo en la costa Fenicia o Hernán Cortés en 1519 para evitar cualquier fuga de los hombres que no secundaban su rebelión contra el gobernador de Cuba.

11. Continúa con disciplina. En una pared leí en cierta ocasión que el éxito es continuar donde otros abandonaron. A veces lo único que uno tiene que hacer es mantenerse en pie parando golpes con la cara como hacía Rocky Balboa. Los que simplemente siguen andando y andando irremediablemente llegan a un lugar en el que miran a su alrededor y se dan cuenta de que es el único que queda en pie.

12. Nunca pierdas la fe. La fe es una creencia que no está sustentada en pruebas. O más bien yo diría una seguridad que contradice todos los indicios aparentes. La fe existe por un motivo y es que se sabe que mueve montañas.

Por último, me gustaría añadir que cuando uno está eligiendo compañeros de viaje para cualquier empresa lo más importante en lo que hay que fijarse es en los valores de la otra persona, porque cuando la cosa se ponga fea, y siempre se pone muy fea en algún momento, lo único que quedará e importará de esa persona es su integridad y su grado de compromiso.

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