El negocio Open Source

Denso y de ineludible lectura el post de Antonio Fumero titulado El negocio opensource en el que pasa revista prácticamente a todas las tendencias actuales, desde la Web 2.0 hasta el long tail.
Me extenderé un poco en dar mis propias impresiones acerca de tres puntos que considero de especial relevancia:
La tecnocracia hacker
Antonio señala el peligro de que la ética hacker se convierta en una especie de tecnocracia en la cual unos pocos super-usuarios imponen un sistema de perfil feudalista sobre el conjunto de la población.
Yo no creo que la cultura hacker suponga riesgo alguno en este sentido por una razón muy simple, aunque a los más radicales defensores de la cultura hacker se les llame a menudo “talibanes”, existe una diferencia fundamental entre los hackers y las oligarquías que es la defensa de la libertad.
Mientras que los regímenes totalitarios se basan en el control y en el recorte de las libertades individuales, la cultura hacker se basa en defender la libertad, la compartición y la pluralidad.
La larga cola
El concepto básico del libro de Chris Anderson es simple, si el coste de almacenamiento y catalogación de los productos tiende a cero entonces se puede tener una gama muchísimo más amplia (prácticamente ilimitada de productos) destinados a micro-nichos de mercado. Sin embargo, como apunta Nicholas Carr la atomización puede en realdiad acabar favoreciendo a los grandes hits en detrimento de los pequeños productos. Esto es debido a que en la economía de la abundancia en marketing está basado en acaparar la atención de los consumidores. No es, por tanto, la capacidad de almacenamiento el factor limitador, sino el esfuerzo necesario en inversión promocional y publicitaria. Dicho en palabras llanas, en el eMule el problema no es es bajarse cosas sino decidir qué bajarse así que debido a la falta de tiempo para investigar cuales serían nuestros gustos musicales más afinados uno se acaba bajando simplemente lo más conocido y disponible.
Los prosumidores
[prosumidor = productor + consumidor] Los prosumidores son la estrella de la web 2.0. Se supone que son usuarios (consumidores) que a la vez añaden valor con sus aportaciones al sitio web. Los que escribe comentarios en Amazon o suben videos a YouTube son prosumidores.
La clave para que el proconsumo funcione estriba en que los usuarios puedan hacer micro-aportaciones.
Debido a que la atención es el recurso limitado, es poco realista pensar que un consumidor empleará más de (digamos) 1 ó 2 horas de su tiempo en realizar un aporte.
Este es el mecanismo que explica porqué la teoría del bazar a veces no funciona en la práctica: los usuarios desean contribuir pero sólo por cortos espacios de tiempo.

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