Inteligencia emocional artificial

Leo en Wired algunas especulaciones sobre cómo la inteligencia emocional artificial podría cambiar nuestras vidas. La verdad es que no me contenta por completo el enfoque del artículo de Alain de Botton, de modo que voy a desarrollar mi propia versión sobre el tema.

Opino que algunos problemas de inteligencia artificial como la clasificación y la interpretación de imágenes y texto están resueltos. Y, si no lo están por completo, es cuestión de unos pocos años que se resuelvan hasta que sea imposible distinguir a una máquina de un humano excepto por la mayor eficiencia de la máquina en la resolución de este tipo de problemas.

Por otro lado, el comportamiento humano es muy difícil de emular. En parte porque casi siempre las máquinas carecen de información sobre el contexto y en parte porque la mayoría de las respuestas humanas a estímulos son irracionales. Los humanos sentimos antes de pensar.

Yo opino que las emociones son algo que la evolución puso en nosotros por buenas razones. Las emociones sirven esencialmente a cuatro fines:

1º) Tomar decisiones en ausencia de la información suficiente para tomarlas de forma racional.
2º) Forzar una cohesión social mediante la cual la supervivencia del grupo prevalece sobre la supervivencia del individuo.
3º) Incentivar la repetición de un comportamiento exitoso o desincentivar la de uno fallido.
4º) Apostar de vez en cuando por alternativas improbables de futuro pero que podrían reportarnos grandes beneficios en el caso de que acaeciese la opción menos probable.

Las emociones humanas primarias son seis: alegría, tristeza, miedo, amor, ira y sorpresa. Cada emoción básica se compone de emociones secundarias. Miedo (ansiedad, terror, …), tristeza (depresión, miseria, …). Algunas veces incluso se habla de emociones terciarias como furia, amargura, odio.

Las emociones son un mecanismo de respuesta genérico y automático frente a estímulos externos. Son algo así como la inflamación que se produce ante una infección bacteriana. El cuerpo no sabe ante qué está reaccionando pero sí sabe que cuando estás enfermo lo mejor es que te quedes en algún lugar calentito y no te muevas demasiado.

Cada emoción cumple una función. La ansiedad nos hace actuar con mayor antelación. La depresión podría ser una forma de que dejemos de empeñarnos en misiones imposibles.

No voy a entrar aquí en un estudio de todas las emociones y para qué sirve cada una, lo cual sería tema para un libro entero escrito por algún psicólogo experto. Mi argumento es que una vez especificada la función de cada emoción podría ser posible modelar cual debería ser la respuesta emocional de una máquina ante un estímulo y, además, usar la máquina para cuantificar la veracidad e intensidad del estímulo y calcular las probabilidades de cada escenario futuro. Y el cálculo sistemático de probabilidades es donde las máquinas pueden ser de tremenda ayuda. Por ejemplo, se ha comprobado que las mejores partidas de ajedrez no son las que juega una máquina sola o un humano sólo sino aquellas en las que el humano se apoya en la máquina haciendo sólo pequeños ajustes en la estrategia de vez en cuando, teniendo en cuenta la información sobre la personalidad de su oponente o arriesgándose a aprovechar una ventaja obtenida de forma temeraria.

La sistematización del estudio cuantitativo de las emociones serviría para hacer a los robots aparentemente más humanos. Me gustaría recalcar, aparentemente, puesto que aunque pudieran simular las emociones a las máquinas todavía les faltaría un nivel de autoconciencia del cual ahora mismo carecen por completo y, además, nadie (que yo sepa) tiene ni la más leve pista de cómo codificar.

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