El crowd fighting y combatir el fuego con fuego

ComillasNuestra generación no se habrá de lamentar tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos”. Martin Luther King.

Hace ya largo tiempo que soy de la opinión de que quienes van al cine malgastan su dinero. Esto porque la realidad, sea del tipo dramática, cómica o bélica, siempre supera con creces a la más delirante de las ficciones. Y quienes pagan por una entrada bien podrían ahorrarse el dinero simplemente dedicándose a mirar el mundo real.
Ya he escrito que, en contra de la opinión general, yo no soy partidario de permitir filtraciones indiscriminadas de documentos secretos. Lo que resulta tristísimo no es que los gobiernos traten de amordazar a Wikileaks porque a fin de cuentas el engaño es parte de la política y de la guerra. Lo bochornoso es la manera en la cual están intentando hacerlo al estilo del más puro terrorismo de estado.

Es un craso error tratar de combatir el fuego con fuego. En España ya tuvimos aquel negro episodio de los GAL, en el cual se pudo comprobar que intentar tomar un atajo empleando contra los delincuentes sus mismas tácticas es definitivamente una muy mala idea.
En primer lugar, los de Wikileaks no son ningunos terroristas, y en segundo lugar, todo se acaba sabiendo. Como que la polémica Ley Sinde es Made in USA y que lo de meter a España en la lista de estados “piratas” es parte de un complot de origen estadounidense del cual probablemente también forme parte ACTA.

La mayoría de todos esos politicuchos que van por la vida de finos estrategas, son en realidad unos puñeteros chapuceros que toman decisiones con el hígado y no con la cabeza cual banda de capos mafiosos ofendidos por la irrupción de una banda rival en su barrio. De tanto intentar eliminar a Wikileaks (y a su creador) por la via sucia les ha salido el tiro por la culata y lo que han conseguido es que ahora haya campañas espontáneas en favor de Wikileaks y que sea inevitable que si lo cierran aparezca un clon suyo al día siguiente.

Entre otras muchas cosas, orquestar un ataque por denegación de servicio contra Wikileaks fue una pésima idea. Porque en el crowd fighting los guerrilleros llevan de saque las de ganar. No valoraron la posibilidad de algo como Operation Payback porque no saben que guerras sin generales se han ganado muchas, pero guerras sin tropas nunca se ganó ninguna. Y ahora cada usuario de Internet armado con un programa P2P puede ser un ciberterrorista cabreado en potencia.

Payback Time (Predator)

Compartir:
  • Twitter
  • Meneame
  • Facebook
  • Google Buzz
Esta entrada fue publicada en ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde vamos?. Guarda el enlace permanente.