Incentivos a la toma de decisiones de compra

Vamos a inventarnos una pequeña fábula:
Soy un director de sistemas de información para una importante institución pública.
Hemos abierto un concurso para renovar nuestro software, tras mucho pensar, evaluar y descartar, nos hemos quedado con dos opciones: Big Vendor for Profit de la mano con Gran Consultora of The World, y una adaptación local de Open Nice Idea que ha hecho la empresa Desarrollos Informáticos Don Quijote S.L.
Sé de sobra que la solución de Open Nice + Don Quijote, es la mitad de barata y tiene mejor soporte, pero ¿cual de las dos me voy a comprar?
Evidentemente: Big Vendor+Gran Consultora ¿Y porqué? Pues porque no tengo ningún incentivo personal para tomar la decisión correcta. En el fondo me da igual lo que cueste el software, ya que mi función no es ahorrar dinero sino gastarlo en que las cosas funcionen. También me da miedo, que, como mi contra-cuñado trabaja en Don Quijote (así fue como les conocí) pues alguien me acuse con el dedo de nepotismo, y, ante todo, yo soy un tipo honrado. Con Big Vendor+Gran Consultora habrá los mismos problemas, o peores, que con Don Quijote pero el final de la película será como Salvar al Soldado Ryan, donde fenecen casi todos, pero cada cosa queda en su lugar.
Quizá si no tuviera esa sensación constante de que, haga lo que haga, siempre hay una bandada de buitres dispuestos a hacer carne muerta de mis errores, pues asumiría algunas responsabilidades y riesgos razonables en beneficio de todos. Pero eso no está en mi mano…

Compartir:
  • Twitter
  • Meneame
  • Facebook
  • Google Buzz
Esta entrada fue publicada en Desmitificando FUDs, El Software Libre en la Administración. Guarda el enlace permanente.