Porqué en España no se escribe software

Para ser justo, debería empezar reconociendo que sí se desarrolla software, lo que no se fabrica, en general, es software de un determinado tipo.
Hubo un tiempo en el que de España salieron bueno videojuegos, y, en la era pre-Internet, hasta se escribía software de gestión empresarial, ya que las dificultades de promoción y distribución eran un freno mayor para las empresas extrangeras de lo que son ahora. También se desarrolla mucho software a medida, mucho más proporcionalmente que en EE.UU. y en Alemania. Y está finalmente el “software heróico” aquel fabricado por uno o varios hackers por su cuenta y riesgo por hobby, por gloria, o simplemente por sus huevos.
El software al que me refiero es el de manufactura, aquel que se escribe para ser distribuido como un paquete (abierto o cerrado).
Para entender porqué no existe empecemos por la fuente. Los paquetes de software salen de dos sitios: de las empresas privadas y de las universidades. Puede ser que en un futuro no muy lejano salgan también de las administraciones públicas, pero, por ahora aún no.
Ahora pongámonos en la piel del capo di tutti capi en la típica empresa española que vende software. La empresa típicamente se fundó hace 10 ó 20 años, hallá por los 80 ó 90. Empezaron como distribuidores de máquinas registradoras y poco a poco empezaron a escribir también el ERP de la gran superficie a la que se las vendían. Con el paso del tiempo aprendieron a ganar contratos públicos, y, a día de hoy, la empresa cuenta entre 50 y 500 trabajadores distribuidos en varias decenas de “cuentas vaca” que proporcionan el 80% de la facturación. El capo va camino de los 50 años (o más) y lo que tiene en mente a esas alturas de su vida es cuánto dinero le darán el día que venda la empresa, cantidad que depende casi exclusivamente del tamaño del fondo de comercio. Los mandos intermedios son una bandada de barracudas sedientas de poder motivadas principalmente por la cilindrada del coche y los metros cuadrados de despacho que obtendrán el año próximo. En tal empresa ¿cómo va a prosperar ninguna iniciativa de software? Cuando a la jefatura le proponen invertir 500.000€ en fabricar un software es casi como si le propusieran si quiere tirar el dinero a un vertedero nuclear. La empresa vive de los CONTRATOS (con mayúsculas) vive del software que se sabe que se va a cobrar, el comercial va, presenta una oferta económica, se acepta, se ejecuta y el cliente paga, la empresa no vive de ideas pajareras ni se puede permitir despilfarrar en proyectos de dudoso retorno de inversión, y no van muy desencaminados…
Por otro lado, declararse I+D república independiente y financiarlo uno mismo es durísimo, pues sin el respaldo de una estructura empresarial sólida y de unos pocos clientes gordos como adoptadores tempranos es prácticamente imposible obtener inversiones de capital riesgo.
En las universidades de lo que hay es una obsesión métrica-decimal. Lo que más le mola a un académico es crear un modelo matemático para medir algo. Yo creo que es una secuela de tantos años pasando exámenes, yendo cada tres meses a buscar la nota. Es por eso que muchos hombres de negocio brillantes y genios inventores se desvinculan tempranamente de la universidad, porque no les va que les evalúen con la vara de medir de toda la vida. De hecho, los profesores universitarios son la segunda mayor casta de héroes tras los emprendedores tecnológicos. Su financiación, cuando la tienen, es más bien magra, y, normalmente, menor aún el apoyo desde la cúpula del rectorado, y a fin de cuentas de algo hay que vivir para llegar a fin de mes.
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Comentario de Martín Pérez:
Vivimos en un país en el que siempre se ha premiado el dinero fácil, y el pan para hoy; en el que siempre ha estado claro que es lo que hay que escoger entre subvencionar a un constructor o a un emprendedor del sector servicios. Y lo peor es que tampoco se ve demasiada mejoría. Lo bueno es que cada vez hay más proyectos que van saliendo a la luz, que se está moviendo algo de capital, que hay gente que está empezando a ver que hay mejores formas de obtener beneficios que en el yeso y mortero; sin embargo te metes en las grandes empresas y te das cuenta que las barracudas que nombras son la inmensa mayoría, y casi peor, que son un ejemplo de “progreso” para muchos jóvenes.

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