Criptomonedas (1ª Parte. Bitcoin)

CriptomonedasLlevo años pensando en escribir sobre criptomonedas, sería imperdonable que un blog cómo este ignorase Blockchain y Bitcoin. La primera revisión de este artículo es de 2011. Quizá debería haber publicado entonces cuando ya sabía que Bitcoin iba a ser un pelotazo. Me habría cubierto de gloria. No obstante, quizá aún no llegue demasiado tarde. Hay tanto que contar que lo voy a tener que dividir en varias entregas. No lo voy a escribir desde los fundamentos hasta las consecuencias. Sino más bien al contrario, empezando por lo esencial y luego explicando las razones, para que quien se llegue a aburrir pueda dejar la lectura dónde quiera.

Los cuatro puntos claves de este texto son :

1º) Cómo se crea el dinero.
2º) Cómo funciona la tenencia anónima de riqueza (si es que tal cosa debería existir).
3º) Cómo se registran transacciones de comercio y se regula la confianza entre partes.
4º) Quién y cómo regula la cantidad de moneda en circulación y el valor de la misma.

¿Cómo se crean los Bitcoins?

Una de las primeras preguntas de debate, es ¿qué es Bitcoin? ¿qué es una criptomoneda? ¿es una divisa? ¿es un activo? ¿es una inversión? ¿es un medio para transacciones de compra-venta? Mi opinión es que a efectos prácticos no importa demasiado la definición precisa de lo que es Bitcoin. Los dos elementos claves son: a) cómo se crean los Bitcoins y b) cómo funciona el registro de transacciones (general ledger) de Blockchain.

Los Bitcoins se generan mediante minería, cómo el oro. No es una minería física, pero es el equivalente digital, que para el caso es lo mismo (los detalles los explicaré más tarde). Por consiguiente, Bitcoin está diseñado para ser deflaccionario. Hay una cantidad máxima de Bitcoins que pueden existir: 21 millones. Lo mismo que existe una cantidad máxima de oro en la Tierra. Esta es a razón por la cual era fácil predecir que el precio del Bitcoin subiría.

El diseño deflaccionario de Bitcoin es su mayor debilidad. Hay otros problemas técnicos con Blockchain que comentaré en el siguiente capítulo del post, pero si en el Mundo sólo existiese el Bitcoin cómo moneda, tendríamos que crear otras monedas, lo mismo que hubo que abandonar el patrón oro.

No todas las criptomonedas se generan igual. Bitcoin está diseñado para que su velocidad de generación se reduzca a la mitad cada cuatro años mientras que Ethereum está diseñado para que se produzca una cantidad fija de nueva criptomoneda cada año.

Con Bitcoin, tarde o temprano se alcanzará la cantidad máxima de 21 millones de bitcoins en circulación. Entonces habrá que encontrar alguna otra forma de recompensar a los mineros que aseguran que las transacciones no pueden ser falsificadas. El caso es que, por razones técnicas que expondré en la siguiente parte de esta serie de artículos, el ancho de banda de Bitcoin está limitado a un bloque de 1Mb cada 10 minutos. Entonces, si no se cambia nada, llegará un momento en que los mineros tendrán que cobrar por verificar transacciones y los usuarios tendrán que pagar por priorizar sus transacciones.

Otro problema poco mencionado pero potencialmente letal para bitcoin es que su seguridad es vulnerable a avances en computación cuántica.

¿Cuales son los problema de las monedas deflaccionarias?

Bien, para empezar, debido al incremento de las fronteras de producción gracias al avance tecnológico, la riqueza global en el mundo aumenta constantemente. Es decir, cada día hace falta más dinero en circulación, para reflejar que, en conjunto, somos más gente y tenemos más capacidad para hacer cosas. Es, por consiguiente, indeseable que la velocidad de generación del dinero dependa de la velocidad a la que se pueda obtener un recurso mediante minería.

En siguiente lugar la deflacción dificulta que se mueva el dinero y favorece a los ricos. Si tienes un millón en el banco, y hay un 15% de inflacción interanual, en poco tiempo dejas de ser millonario. Por consiguiente, los ricos se ven forzados a invertir su dinero. Con una moneda deflaccionaria existen menos incentivos para el gasto y la inversión, y por consiguiente, la deflacción perjudica a la curva agregada de demanda.

Por otra parte, la deflacción perjudica a los que tienen deudas. Por ejemplo, el funcionamiento de una hipoteca es que el tomador recibe una cantidad X inicialmente. Y debe pagar por ella una cuota mensual fija C durante N años. La idea es que la cantidad mensual C dentro de unos años será mucho más fácil de pagar por el tomador debido a la inflacción, pero si hay deflacción, cada mes se vuelve más difícil que el anterior pagar la cuota. Este es, por cierto, el problema gordísimo actual de los fondos de pensiones, que se basan en lo mismo: el futuro pensionista paga hoy una cantidad C y recibe dentro de N años (más o menos) la misma cantidad C, siendo C dentro de N años teóricamente menos dinero debido a la inflacción, pero si hay deflacción persistente el fondo puede acabar teniéndole que pagar más dinero (en términos de poder adquisitivo) al pensionista del que éste aportó. Algunos argumentan que la deflacción sólo afecta a las economías basadas en deuda. Según algunos teóricos. La deflacción sólo es mala cuando el dinero se genera mediante deuda, tal y cómo se describe en el siguiente apartado, pero el Bitcoin no se genera mediante deuda. Aunque a mi no se me ocurre cómo podría crecer la economía sin algún tipo de mecanismo regulatorio de la deuda.

Por último, la deflacción puede ocasionar el problema de la división ya que existe una unidad mínima (céntimo, centavo, penique o lo que sea). El problema de la división también afecta al Bitcoin pues existe una unidad minima llamada Satoshi que es 0,00000001 BTC.

¿Cómo se crea actualmente el dinero?

En la economía capitalista el dinero lo crean, normalmente, los bancos privados, de la siguiente manera: Laura tiene 100€ y los deposita en un banco. Este banco está legalmente autorizado a prestar un elevado porcentaje de esos 100€, digamos 97€, entonces el banco le presta 97€ a María con un interés del 5% anual. Al cabo de un año María le devuelve al banco 101,85€ y entonces a partir de los 100€ iniciales de Laura se han creado 1,85€ nuevos. Este es, o debería ser, el mecanismo de creación del dinero. Es un mecanismo que otorga un gran poder a los bancos, pero durante un tiempo ha funcionado razonablemente bien. Durante un tiempo existen 197€, los 100€ de Laura más los 97€ de los que dispone María, ese crecimiento de la masa monetaria en circulación anima la economía. Cuando la demanda de créditos no es suficiente, los bancos pueden recurrir a prestarse dinero entre ellos. Y cuando ni siquiera el préstamo interbancario es suficiente entonces entran en juego los bancos centrales y ahí es donde empieza el problema social.

La misión principal de los bancos centrales es mantener el poder adquisitivo de la moneda, es decir, evitar que se produzca una hiperinflacción como la que sufrió la República Weimar y que es señalada por muchos como una de las causas de ascenso del nazismo. El Banco Central Europeo también es el encargado de definir y ejecutar la política monetaria de la zona euro, dirigir las operaciones de cambio de divisas, cuidar de las reservas exteriores del Sistema Europeo de Bancos Centrales y promover el buen funcionamiento de los sistemas de pagos e infraestructura del mercado financiero. Pero lo fundamental es el control de precios.

Lo que es esencial entender es que los bancos centrales distorsionan el proceso por el cual el “dinero de mentira” se convierte en “dinero de verdad”. El “dinero de mentira” es aquel que se genera directamente de la nada. Lo crea un banco privado al otorgar un crédito o el Banco Central al prestar dinero a los bancos nacionales. Los encargados de convertir el dinero de mentira en dinero de verdad son los ciudadanos porque cuando el ciudadano toma un préstamo ese dinero es de mentira pero cuando lo devuelve es el fruto de su trabajo y entonces se ha convertido en dinero de verdad.

El BCE tiene prohibido, en principio, prestar dinero a los Estados, y por buenos motivos. El BCE posee un capital social de 10.760 millones de euros, sin embargo, ha prestado dinero por centenares de miles de millones de euros. Para rescatar a los estados lo que se hizo fue prestar grandes cantidades de dinero a los bancos nacionales aceptando como garantía deuda pública comprada por estos. De paso, los beneficios obtenidos por el diferencial entre el precio de compra del dinero en el BCE y el de venta al Estado proporcionaban un pingüe beneficio a los bancos cuando la prima de riesgo estatal era alta. El problema es que todo este dinero inyectado por el BCE es dinero de mentira y, por consiguiente, tendrá que ser convertido en dinero de verdad en algún momento por los ciudadanos mediante el pago de impuestos. Es decir, el incremento de la deuda pública priva a los ciudadanos del derecho a decidir sobre sus finanzas, les endeuda sin que ellos se den cuenta directamente y más allá del máximo que podrían endeudarse aunque quisieran.

¿Por qué es arriesgado invertir en Bitcoin?

El riesgo principal está en la volatilidad. Actualmente, las fluctuaciones de valor de las criptomonedas se comportan cómo las de las acciones de una compañía en bolsa en lugar de cómo las de una moneda tipo dolar o euro. No es que las criptomonedas no vayan realmente nada. George Soros dijo en una ocsión que las burbujas financieras no crecen alimentadas por la brisa marina sino que tienen sólidos fundamentos en la realidad excepto porque se trata de una realidad distorsionada. Recientemente la agencia de calificación estadounidense Weiss Ratings publicó una clasificación de 74 criptomonedas en la cual otorgaba categoría B a Ethereum, EOS, Cardano, NEO y Steem y categoría C a Bitcoin y Bitcoin Cash.

Se sabe que existen botnets para inflar el precio de las criptomonedas.

En enero de 2018 hay unos 16,5 millones de Bitcoins cada uno valorado en 17.850$ es decir 294.525 millones de dólares. Se cree que el creador de Bitcoin (Satoshi Nakamoto) tiene un millón de Bitcoins, y, según Bitcoin Rich List, las 100 primeras direcciones acumulan el 17% de los Bitcoins. En decir que, básicamente el reventón de la burbuja podría producirse un día que el Sr. Nakamoto se levante por la mañana y se diga a sí mismo: “¡voy a hacer caja!”.

¿Por qué son necesarias las criptomonedas?

Las criptomonedas pueden cumplir funciones que las monedas clásicas no pueden cumplir, o pueden hacerlo sólo difícilmente. Principalmente:

1. Proporcionar una infraestructura descentralizada de pagos al servicio de las necesidades del mercado. Sin que esté bajo el control de ninguna institución financiera.

2. Permitir transacciones rápidas y fiables entre compradores y vendedores que no se conocen mutuamente sin pagar comisiones a un intermediario.

3. Servir potencialmente como moneda no controlada por ningún gobierno y, por consiguiente, independiente de las decisiones arbitrarias de ningún régimen político o banco central.

4. Servir cómo medio de tenencia anónima de riqueza.

De todas estas funciones, la que puede tener potencialmente más impacto a medio-largo plazo es la desintermediación de los bancos y entidades de tarjetas de crédito. El problema con el registro de transacciones bancarias es que no existe un registro único sino varios uno en cada banco o institución financiera. Por tal motivo las transferencias no son instantáneas y es necesario ejecutar procesos por lotes de conciliación.

Pero la más controvertida funcionalidad de las criptomonedas es la posibilidad de poseerlas sin que se pueda determinar quién es el propietario real. Según algunos estudios, hasta el 25% de todas las transacciones económicas en Bitcoin son para actividades ilegales.

Es discutible si se deberían permitir almacenes opacos de dinero, que de hecho ya existen. En el reino Unido, por ejemplo, están intentando ilegalizar la compra venta de Bitcoins a personas no identificadas lo cual es un poco cómo el vano intento de regular la venta de armas en Estados Unidos.

Mi opinión personal es que, a pesar de los potenciales usos delictivos, sí debería existir algún medio para poseer riqueza sin la obligación de informar al Estado y al Mundo-Mundial. Ya sea manteniendo la riqueza en Bitcoins, en oro debajo de la cama o en el siempre socorrido calcetín, debido a que los Estados han demostrado sistemáticamente a lo largode la historia ser mucho más peligrosos para el bolsillo del ciudadano que cualquier ladrón. De hecho si uno se lee la Declaración de Independencia de los Estados Unidos en 1776 queda claro que lo que en aquel entonces entendían por “libertad” era la libertad para que el Estado no tuviese derecho a fiscalizar ni confiscar nada. La Declaración de Independencia no trataba de la esclavitud o los derechos de las mujeres (eso vino después en forma de enmiendas constitucionales) La declaración original iba de de poder gastar todo tu dinero como quisieses (los Republicanos Estadounidenses siguen pensando de la misma forma hoy en día).

Continuación: Criptomonedas (2ª Parte. Blockchain).

Recurso Relacionado: Bitcoin: Un Sistema de Efectivo Electrónico Usuario-a-Usuario (Satoshi Nakamoto).

Compartir:
  • Twitter
  • Meneame
  • Facebook
  • Google Bookmarks
Esta entrada fue publicada en Criptomonedas, Disrupción, Tecnologías Emergentes, Tecnologías Libres. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Criptomonedas (1ª Parte. Bitcoin)

  1. Pingback: Criptomonedas (2ª Parte. Blockchain) | La Pastilla Roja

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *