Proyectos neuróticos

Desde prácticamente el inicio de mi carrera profesional, pienso que las empresas de informática son centros para desarraigados sociales. Acogen a todos los nerds a quienes la sociedad rechaza y les proporcionan una razón para vivir (cambiando el mundo). No es esta una característica diferencial de las empresas de informática, para nada, pues también un equipo de fútbol de primera división o una unidad militar (donde todo el mundo tiene un arma) presentan grandes desafíos de gestión.
Existen diversas técnicas para evaluar las actitudes y relaciones de poder en las organizaciones, la más popular probablemente sea el Eneagrama. Pero lo que voy a comentar aquí sucintamente son los trastornos psicológicos más comunes entre los informáticos y sus jefes, y cómo se manifiestan en los proyectos; no por ser más importantes que ningún otro, sino solo porque me resultan más familiares.

Trastorno de Déficit de Atención o Trastorno de Función Ejecutiva

Este afecta con mayor frecuencia al CEO, ya que muchos de ellos de pequeños eran niños hiperactivos . El déficit de atención se manifiesta en que el CEO salta de una idea a otra cada día sin llegar a profundizar lo suficiente en ninguna. El trastorno de función ejecutiva consiste en que el CEO deja de hacer unas tareas esenciales en favor de otras que le gustan más y como consecuencia bloquea el progreso de los subordinados. Estos pueden ser trastornos psicológicos, pero también son a menudo una confusión sobre la función del CEO. En teoría, el CEO debe principalmente: 1) elaborar una visión, misión y valores; 2) reclutar al equipo gerencial adecuado; 3) asegurarse de que hay caja; 4) representar públicamente a la empresa. Y todo esto es cierto. Excepto que algunos CEO se dedican solo a las partes divertidas: tener nuevas ideas, hablar con empleados potenciales superestelares, comer con los inversores y salir en la prensa. Pero desdeñan la miríada de cosas aburridísimas que hay que llevar a cabo para cerrar un proyecto con éxito: revisar todos los detalles de la contabilidad, poner orden entre los mandos intermedios y, en definitiva, supervisar que los empleados produzcan los entregables en el plazo y calidad deseados. Fijar prioridades es una de las funciones más importantes de los jefes, sin embargo, la moda actual de usar Agile y Kanban en equipos (teóricamente) auto-organizados a veces genera un estilo de gestión en el que se están constantemente cambiando cosas sin terminar nunca nada.

Narcisismo

El orgullo es el pecado capital más frecuente entre los programadores. Se podría añadir, además, que aunque no sea el primero de la lista de Los Siete, probablemente sea aquel por el que Dios ha castigado más veces y con mayor dureza a la Humanidad. Puede que su engreimiento sea debido a que –según las métricas que se escojan– los ingenieros son más inteligentes que el promedio. Pero la falta de humildad no ayuda en nada al trabajo en equipo. El caso más común, que no es exactamente narcisismo patológico sino más bien pura inexperiencia, es el de programadores jóvenes quienes han aprendido a escribir código rápidamente pero no son conscientes de todos los entresijos y trampas que presenta un software grande y complejo. Estos programadores tienden a desarrollar soluciones sobrediseñadas, excesivamente abstractas y necesitadas de más recursos hardware de los que serían estrictamente necesarios. En los casos verdaderamente graves se trata de individuos que nunca reconocen cuando se han equivocado aunque siempre andan prestos a decir dónde se ha equivocado cualquier otra persona.
 
Indicios de que una aplicación esta sobrediseñada

  • todos los interfaces están separados de su implementación aunque en el 90% de los casos existe una relación 1 a 1 entre cada interfaz y su implementación.
  • todo el comportamiento se realiza mediante inyección de dependencias
  • existen clases que pasan los datos de un lado para otro sin realizar sobre ellos ninguna transformación relevante.
  • es prácticamente imposible encontrar el fragmento de código donde la aplicación graba realmente en la base de datos.
  • toda la pila de aplicativo no arranca, o lo hace muy lentamente, en una maquina con menos de 8Gb de memoria.

Baja Autoestima

Algunos jefes piensan que los empleados más convenientes son aquellos quienes tienen alta la moral y baja la autoestima pues así trabajan mucho pero exigen poco dinero a cambio. Puede que esto sea cierto, no lo sé, pero sí sé que la falta de autoestima es perjudicial para los proyectos, especialmente cuando se da entre algún mando. No todos los jefes son líderes fuertes y decididos. De hecho la moda actual es en favor del jefe “facilitador” que elimina obstáculos y crea consenso. Cerca del jefe con baja autoestima suele encontrarse un narcisista del grupo anterior para quien “consenso” es igual a un grupo de gente haciendo lo que él dice. Entonces el jefe que no confía en su propio criterio lo delega extraoficialmente en este otro miembro quien, en el papel de presunto gurú, realmente toma las decisiones. El “facilitador”, además, puede ser del tipo pasivo-agresivo y por el Síndrome de Procusto dedicarse a eliminar sistemáticamente a todo el que sobresalga hasta que el equipo entero queda formado por gente mediocre que se escuda constantemente en el consenso para no lograr nunca nada notorio. Además, las personas con baja autoestima no se sienten orgullosas de su trabajo y, por consiguiente, producen entregables chapuceros y de mala calidad que reflejan el mal concepto que tienen de si mismas.

Complejo de inferioridad/superioridad

Aunque los complejos de inferioridad/superioridad están relacionados con la autoestima y el narcisismo, los he separado arbitrariamente en esta catalogación para poner de relieve un tipo de comportamiento distinto de los anteriormente descritos. Se trata del comportamiento de las personas orientadas a demostrar alguna cosa. En principio, estas personas parecen motivadas por el logro, pero solo si el logro es visible externamente. En realidad su objetivo es demostrar que están por encima de los demás. Estas personas pueden conseguir muchas cosas porque para demostrar algo la mayoría de las veces hay que hacerlo realmente. Pero carecen de escrúpulos a la hora de atribuirse méritos que no les corresponden. Siempre son capaces de atribuir su falta de éxito a un factor externo o a la ausencia de oportunidades. Hablan del resto del equipo como si fuesen inferiores. Pueden comportarse de forma bastante agresiva en las relaciones. Y al final del día algunos sufren, y con razón, el Síndrome del Impostor. Por último, si fallan en su intento de obtener suficientes medallas, entonces se posicionan como autoridad moral superior cuestionando la ética de aquellos quienes les deniegan el reconocimiento que creen que se merecen.

Psicopatías

El psicópata es un personaje muy bien estudiado en psicología. Se caracteriza por su insensibilidad con los sentimientos de las personas y con las normas sociales. En contra de lo que ha difundido la cinematografía, no todos los psicópatas son intrínsecamente dañinos. Algunos tienen buenas intenciones, pero para ellos la vida es como un juego de ajedrez en el cual es perfectamente aceptable sacrificar peones para capturar una posición ventajosa, lo cual estaría bien de no ser porque sus peones son gente de verdad. Algunos psicópatas son parásitos especializados en manipular a los demás y aprovecharse de los frutos del trabajo de terceros, pero no todos los psicópatas son parasitarios, algunos son muy inteligentes y competentes. También pueden causar problemas debido a su tendencia a la promiscuidad, incluyendo relaciones con personas del entorno laboral. El tipo más peligroso es el psicópata-sádico que goza experimentando con las emociones de los demás como si fuesen ratas de laboratorio.

Ansiedad y stress

Los medicamentos con receta más consumidos en el mundo desarrollado son los ansiolíticos. Mucha gente tiene una gran imaginación que les traiciona haciéndoles imaginar toda clase de escenarios horribles resultado de cosas que fueron mal en el proyecto. El nivel de ansiedad es una función de las expectativas propias, los riesgos y las consecuencias indeseables imaginarias o reales. La ansiedad se desencadena normalmente cuando la persona cree que no podrán alcanzar sus objetivos, y, por consiguiente, sufrirá un castigo, o cuando ya ha hecho algo mal y teme ser descubierta y castigada por ello. En los proyectos, este stress se expresa en forma de reacciones abruptas, correos con copia a toda la cadena de mando hasta el CEO, procastinación a la hora de abordar determinados temas y a la postre problemas físicos como migrañas, insomnio o infartos.

Trastorno obsesivo

Suele aparecer en forma del hombre-metodología que vive obsesionado con los procedimientos y enloquece cuando alguien se los salta. Desarrollar software en equipo requiere un elevado grado de disciplina grupal. Y a la gente le gusta la sensación de orden. Aunque incluso las cosas buenas en exceso son malas. Un exceso de orden puede frenar la creatividad y retrasar el proyecto con montones de tareas burocráticas que poco o ningún valor añaden al producto.

Histeria

Los psicólogos ya no reconocen hoy en día la histeria como una patología. Se considera un concepto del siglo XIX con origen en la represión sexual de la época. No obstante, todos hemos trabajado alguna vez con esa persona que te manda un email y te llama para preguntarte si lo has leído según lo ves aparecer en tu Bandeja de Entrada. Y luego te llama otra vez cada 15 minutos para preguntarte si has hecho lo que te pide. Y el resto del tiempo esta de un humor de perros.

Paranoia

La paranoia (gerencial) consiste en la creencia de que el entorno es permanentemente peligroso. El caso es que en muchas ocasiones en efecto lo es y es por eso que multitud de jefes son paranoicos. La paranoia se manifiesta en los mandos intermedios que nunca aprueban ninguna iniciativa sin estar completamente seguros de que tendrá el respaldo de su superior. Nunca envían un email ni responden a ellos. El proyecto parece pertenecer a la era soviética: nadie intercambia información con nadie y los empleados se espían unos a otros.

Adicciones

En este grupo los más habituales son el cocainómano y el alcohólico, que con frecuencia combinan el abuso de ambas substancias. Se les reconoce usualmente por horas con picos de actividad febril seguidas de otras en las que parece que sufran narcolepsia. Una persona que escribe código bajo los efectos alguna substancia es muy peligrosa porque gran parte del trabajo en software no es visible externamente y, por consiguiente, se puede tardar bastante tiempo en descubrir que su trabajo es como los renglones torcidos de Dios. El caso más legendario de los que yo he vivido en primera persona fue el de uno que se bebió una botella de licor antes de aplicar unas políticas de seguridad en un servidor de producción con el resultado de que cuando terminó ni él mismo podía conectarse como root a la máquina.

Asperger

Dicen que muchos nerds padecen Asperger, que ahora mismo ya no se considera una patología en si misma sino que se engloba en el espectro de trastornos autistas. Algunos programadores que he conocido ciertamente tienen dificultades para leer las emociones de los demás. Y es necesario relacionarse con ellos en unos términos muy concretos que ellos fijan a priori. Jefes con Asperger nunca he conseguido identificar personalmente ninguno.

Otros

El catálogo de trastornos psicológicos es, por supuesto, muchísimo más extenso que los descritos anteriormente. Hay casos de depresión, personalidad bipolar, esquizofrenia, etc. suficientemente severos como para dejar a una persona inoperante a efectos laborales.

Remedios sintomáticos

La mala noticia respecto del elenco anterior es que resulta bastante complicado hacer nada al respecto. Puede que el CEO se comporte como un niño pequeño, pero no se le pueden poner límites como a los niños pequeños. En los procesos de reclutamiento no se tiene en cuenta la personalidad del candidato. Pocos jefes podrían decir cuál es el signo zodiacal de sus subordinados así que mucho menos tener en cuenta la historia de su infancia para predecir cómo se comportaran. La psicología organizacional básicamente lo que hizo fue trasladar el problema a los empleados poniendo de moda la Inteligencia Emocional, que básicamente establece que es responsabilidad exclusiva del empleado mantener relaciones mentalmente sanas y políticamente correctas con los otros empleados. Y, bueno, lo estimulante de intentar algo es que, hagas lo que hagas, siempre descubrirás un puñado de gente detrás de ti con una sonrisa y un puñal escondido en la espalda esperando a ver dónde te la pegas.

Los remedios factibles suelen ser pues sólo sintomáticos :

• Ponerle al CEO una secretaria ejecutiva que le organice bien la agenda y le mantenga centrado.
• Informar a los recién llegados de que la veteranía es un rango.
• Animar a los jefes más débiles a confiar en sus propias capacidades y asumir riesgos.
• Dar visibilidad a todos los miembros del equipo para que ninguno quede eclipsado.
• Recomendar a las personas que antepongan sus victorias privadas a las victorias públicas.
• Permitir horarios razonables compatibles con la vida personal.
• Permitir e incluso premiar un grado razonable de fracaso e incumplimiento de objetivos, pues si siempre se cumplen todos los objetivos entonces es que el equipo está trabajando por debajo de su verdadero potencial.
• Aplicar el máximo grado posible de transparencia informativa.
• Si el presupuesto lo permite, facilitar un coach a los empleados que puedan necesitarlo, o si no hay presupuesto, recomendarles que ellos mismos busquen uno si n están alcanzando resultados al nivel de sus expectativas o se sienten descontentos con la dinámica diaria en el trabajo.

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