Consejos para elegir un candidato o un puesto de trabajo

Shackleton Job AdDe un tiempo a esta parte me llegan ecos de que la matriz española de Habber Tec (empresa con la que estoy vinculado desde hace un año) está contratando desarrolladores. Esto me llena de alegría pues veo como un verdadero brote verde que se reactive la contratación en las empresas españolas. Esta tarde comentaba con un miembro del staff de Habber Tec las dificultades para encontrar candidatos idóneos para los puestos que requiren más competencias técnicas. La conversación me ha ayudado a rememorar mi experiencia como reclutador y como candidato, parte de la cual comparto a continuación.

1. No reclutes para cubrir un puesto de trabajo sino para crear una cultura.
Prácticamente todo el mundo contrata sólo cuando le aprieta el zapato ¿Quién iba a estar en otro caso tan chiflado como para pagar lo que cuesta la extorsión de un programador? Se crea una definición del puesto que contiene un listado interminable de requisitos técnicos y NADA acerca de la forma de pensar del candidato. Esto es un craso error. Hay estudios que indican que sólo al 11% de los candidatos fallidos hay que despedirlos por falta de competencias técnicas. El otro 89% es despedido o pide una baja voluntaria por desalineación con la cultura o los planes de carrera de la empresa.

Si eres el candidato, no aceptes una oferta de una empresa cuya cultura te parezca apestosa.

2. Contrata por actitud más que por aptitud.
¿Que actitud? Bueno, no contrates a alguien si:
• No sabes lo que le motiva.
• No siente curiosidad.
• No sabe reirse de sí mismo.
• No tiene intereses diversos.
• No harías un largo viaje con el.
• No le querrías a tu lado en una trinchera.
• Se presenta luciendo títulos.
• No han tenido nunca un trabajo de mierda.
Respecto de los dos últimos puntos, está muy bien que una persona se crea más inteligente que el resto, siempre y cuando pueda demostrarlo con algo más que con un papel. Y el cerebro humano sólo puede apreciar las cosas por comparación. Si contratas a un jóven licenciado quien sólo ha tenido trabajos relajados, bien organizados y bien pagados entonces cualquier grado de stress le parecerá excesivo, cualquier grado de organización le parecerá caótico y cualquier retribución le parecerá insuficiente.
En una entrevista, pregunta primero por los valores : pasión, tolerancia, solidaridad, motivación, autoconciencia.

Si eres el candidato, manda directamente a la porra a los que te frían a preguntas técnicas a priori. A esos no les interesa quién eres como persona. Tú podrías ser un pederasta y les daría igual. No trabajes con esa gente.

3. La cultura se come a la estrategia.
Esta frase es de Peter Drucker y alerta sobre el peligro que supone crear una cultura tan fuerte que llegue un momento en que la alta dirección no puede hacer nada contra la cultura.

Si eres el candidato, no te vuelvas “talibán”. En el momento en que abrazas totalmente la cultura de la empresa dejas de pensar independientemente y te conviertes en un fanático.

4. La diversidad no se mide en ratios de blancos vs. negros, hombres vs. mujeres o junior vs. senior.
No aporta ningún valor añadido tener una empresa multirracial, con paridad de género y buena mezcla de ímpetu juvenil con prudencia madura si todos ellos piensan igual. El desafío consiste en integrar la pluraridad dentro de la cultura, no en conseguir que todos piensen igual. Si todos piensan igual entonces el coeficiente de inteligencia total de la empresa es el mismo que el de su presidente.

Si eres el candidato, exige que la empresa respete (aunque no comparta) tu punto de vista. Si tienes una opinión vehemente en la cual discrepas con tus jefes, probablemente tú tienes razón y ellos están equivocados.

5. Crea puestos a medida de la gente excepcional.
Cuando te encuentres a una persona realmente sobresaliente, no intentes encajarla en ningún puesto prefabricado. Porque no va a encajar. Las personas que se salen de la escala casi nunca siguen las normas. Por consiguiente, en lugar de intentar imponérselas, lo mejor es establecer normas de seguridad para evitar que detonen una bomba nuclear mientras experimentan con el Uranio y por lo demás dejarles que hagan lo que quieran. No sólo hay que proteger los resultados sino también a las personas pues los genios trabajan de forma tan tozuda y obsesiva que en ocasiones causan un nivel de stress a su alrededor que la gente normal no puede soportar.

Si eres el candidato, explícale a tu jefe por qué necesitas un tratamiento aparte. Si es cierto que eres un genio probablemente también es cierto que estás pirado y necesitas ayuda. Por tanto en lugar de batallar contra todo y contra todos mejor pídele a los demás que te ayuden a sobrevivir a tu propia genialidad.

6. Pregúntate por qué se unió el empleado número 20 a tu empresa.
Si la respuesta que tienes en mente es: a) por la esperanza de opciones sobre acciones, b) por trabajar con gente más lista o c) por aceptar un desafío que nadie más puede superar. Entonces estás en un error. Pregúntale al candidato si eligiría el empleo en el caso de que sólo le quedase un año de vida.

Si eres el empleado número 20, mejor no te dejes impresionar por un golpe de suerte o una abultada ronda de inversión. No te endeudes para comprar acciones, pues probablemente estas nunca te pagarán la hipoteca. Y no andes comiendo yuca a diario en la esperanza de que dentro de tres años llegará el vesting pues a lo mejor sólo te queda un año de vida.

7. Los profesionales no responden a ofertas de empleo sino sólo a avances de carrera.
Querrás explicarle al candidato cómo va a avanzar en su carrera profesional. Por tanto, mejor si buscas candidatos que estén en teoría ligeramente por debajo del nivel que buscas y les ayudas a crecer.

8. Si te has equivocado con el candidato entonces despídele lo antes posible.
Pocas veces las segundas oportunidades con los candidatos dan algún fruto. Si no consigues hacerle encajar lo mejor es que llegueis a un acuerdo pacífico y honorable para que se marche lo antes posible.

Si eres el candidato y te sientes desalineado con tu jefe entonces bien vete bien trata de que le despidan. Por honor y salud mental, yo te recomiendo que te vayas, aunque en algunas ocasiones realmente es posible moverle la silla al de arriba. Con el jefe sólo se puede estar totalmente a favor o totalmente en contra. Si estás en algún lugar intermedio nunca llegarás a ninguna parte pues si le ascienden tú no ascenderás con él y si le despiden nadie te percibirá como un buen substituto.

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