Cómo prepararse para el fracaso

Me encanta la frase con la que José Luis Marina propone a los asistentes que empiecen los comentarios en primerViernes: “vas a fracasar porque…” Suena destructiva pero incide en una carencia formativa muy dañina en la vida: no se nos enseña cómo afrontar y superar los fracasos. A Emilio Márquez le leía hace un tiempo una cita de Orison Swett Marden afirmando que “No se sale adelante celebrando éxitos sino superando fracasos”.

Estadísticamente, el fracaso es el resultado más probable de una startup, pero no se habla del fracaso por aquello de que lo que no se nombra no existe. Masters, incubadoras, aceleradoras, etc. todos ellos prometen ayudar al emprendedor a crear la empresa de sus sueños, pero ninguno les imparte para empezar un curso con técnicas para superar el más que probable piñazo.

Voy a dar ahora un decálogo con consejos para prepararse y afrontar el fracaso.

1º) Hay que considerar el fracaso como una posibilidad.
No se trata para nada de aceptar una derrota a priori, nunca. Pero ante los indicios de fracaso las personas tendemos a mirar para otro lado. A negarlos. Los líderes a menudo se rodean de subordinados que nunca ponen en duda la supervivencia del proyecto. El fracaso no es imposible y por consiguiente no puede ser inaceptable.

2º) No se trata de cuán duro puedas dar, sino de cuántos golpes puedes aguantar.
Básicamente consiste en lo siguiente: la vida te da una patada en el estómago, y cuando te estás levantando te da otra en la cara, y luego sigue pateándote mientras ruedas por el suelo. La clave consiste en superar el umbral de dolor. Hay un punto en el que el dolor le dice al cuerpo y a la mente “¡para!”, poca gente es capaz de superar ese umbral, pero si se consigue es cuando se produce el auténtico crecimiento personal. Es muy duro porque la vida le da siempre más a uno del máximo que pensaba que podría soportar.

3º) No hay que darse nunca por muerto hasta que no lo estás realmente.
No importa lo escasas que sean tus esperanzas, nunca hay que anticipar algo fatídico como inevitable. E incluso tras producirse, como enseña la historia bíblica de Lázaro, es posible resucitar de entre los muertos.

4º) No hay que sentirse culpable por los daños colaterales.
Cuando fracasas no sólo te perjudicas a ti, perjudicas también a tu entorno: haces perder dinero a amigos, dejas deudas incobrables a los proveedores, defraudas (o crees que defraudas) a tu familia. Pero uno no es responsable de los daños que causó actuando de buena fé.

5º) No hay que sentir vergüenza de uno mismo.
Si no alcanzas aquello que perseguías, debes aceptar que en realidad eres una versión imperfecta de ti mismo. Entonces tienes que reunir el valor de mirarte en el espejo como no lo haría Dorian Gray y aprender a seguir queriendo a ese ser humano y falible en el que te has tornado.

6º) Hay que pasar por todas las etapas del luto.
Ya he escrito sobre esto en otro post titulado cómo superar la pérdida de un proyecto.

7º) La vida es El Camino.
Tienes más probabilidades de llegar a algún sitio si sistemáticamante ejecutas un conjunto de buenas prácticas que si te empeñas en alcanzar un objetivo concreto por todos los medios. Incluso si tienes éxito, la vida te llevará casi con toda seguridad a un sitio que no te esperabas. Sólo se aprende de los errores que uno comete por El Camino.

8º) No importa lo que hagas, siempre creerás estar igual de cerca de fracasar.
Tras dejar Microsoft Bill Gates declaró que una gran fuente de preocupaciones había sino vivir cada año de la empresa como si fuese a ser el último. Por las amenazas de OS/2, Lotus, WordPerfect, etc. El cerebro es una máquina diseñada para torturarnos. No importa lo bien que estés, el cerebro siempre te hará creer que estás en peligro para que te protejas todavía más.

9º) El dolor es inevitable, pero sufrir por él es opcional.
Es imposible evitar que un fracaso te duela. Pero puedes tomar la decisión de no sufrir por ese dolor.

10º) Nada importa nada.
Esto no es una regla exclusiva para el fracaso, sino para todo. Tengas lo que tengas, la vida o el simple paso del tiempo te lo arrebatará. Es sólo cuestión de si lo pierdes antes o después. Pero tienes que aceptar la certeza de la pérdida inevitable desde el inicio de la batalla.

Artículo relacionado:
The Serious Emotional Toll Of Entrepreneurial Failure (Steven Kotler)

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3 respuestas a Cómo prepararse para el fracaso

  1. Pingback: Cómo superar la pérdida de un proyecto | La Pastilla Roja

  2. De acuerdo. No se habla de esto. porque hacerlo nos puede generar emociones desagradables. Entonces preferimos la negación. En mi opinión, en esto subyace un problema de fondo: el predominio de la creencia que el hombre es un ser racional, cuando en realidad somos (por razones biológicas) seres emocionales que vivimos sujetos a la influencia dominante de nuestras emociones, que dirigen nuestras acciones y condicionan nuestros razonamientos.
    Desde este posicionamiento, este artículo encaja perfectamente: la batalla de la innovación (o simplemente, del cambio) ocurre en la dimensión emocional de nuestras vidas, y esto nos obliga a dar esa batalla en ese plano si realmente estamos comprometidos con nuestras metas.
    Sergio: felicitaciones por este artículo porque es breve, valioso y oportuno, pero sobre todo, porque de esto no se habla (ni se escribe).

    Ricardo

    Ricardo
    PD:

  3. Otras sugerencias y/o comentarios:
    – sugiero reemplazar “opción” por “posibilidad” en 1º) “Hay que considerar el fracaso como opción”, porque la palabra opción está vinculada generalmente a un acto voluntario
    – comentario sobre 7º) La vida es El Camino. El camino es el cambio, en filosofía le dicen “el devenir”. La filosofía aristotélica considera que el mundo es inmutable y el cambio sólo una ilusión. En cambio, la filosofía que inició Heráclito, plantea algo que encaja con lo que se dice aquí: lo esencial del mundo es el cambio permanente, y la inmutabilidad es una ilusión.
    Saludos
    Ricardo

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