El bootstrapping de un partido político

¿Qué tiene que ver un partido político con una startup? Nada. Ese el problema que voy a comentar aquí. En el año 2010 se constituyeron en España más partidos políticos que en 1978. El problema de un partido político es cruzar el abismo ¿cómo darse a conocer a la población sin medios económicos? Sin embargo, las startups hacen esto a diario, empezando con sólo 2 ó 3 personas y muy poquitos recursos algunas consiguen desplegar servicios que son consumidos por millones de personas en todo el mundo ¿qué se puede aplicar de una startup a un partido político?

Bien, lo primero que necesita un partido político es un equipo de fundadores y un plan de negocio, una hoja de ruta detallada en la que se explique qué representatividad se obtendrá, cómo y en cuánto tiempo. Un plan de negocio razonable para un partido es a 8 o 12 años vista.

A continuación, una startup busca tres cosas: financiación, asesores estelares en el consejo y un rápido aumento de clientes recurrentes.

Es España, la donación máxima permitida por la ley para cada persona o empresa a un partido es de 100.000€ Lo cual es como no poner ningún límite, porque bastan 10 personas para obtener 1 millón de euros. ¿De dónde sacar 1 millón? De dos tipos de fuentes: de mecenas adinerados o mediante crowdfunding. Existe la creencia popular de que todos los ricos son personas malvadas que se mueven por intereses puramente crematísticos. Pero esto no siempre es así. Existen personas con bastante dinero que estarían dispuestas a donar una parte para que algunas cosas cambiasen.

El dinero es necesario porque, entre otras cosas, en el consejo asesor de una startup es muy conveniente contar con al menos una superestrella rutilante. Y no porque el directivo superestrella vaya a hacer o deshacer nada sino simplemente porque la regla número uno de la popularidad es que la gente se fija en quién ya conoce. No se pueden reclutar líderes procedentes de partidos vetustos, porque están demasiado quemados y han demostrado ser demasiado incompetentes. Hay que inyectar sangre fresca procedente bien del sector privado bien de las administraciones publicas. Pero estos personajes de reconocida reputación ganan mucho más en el sector privado de lo que ganarían como diputados. El sueldo de un diputado es algo así como 5.000€ al mes. El que más gana en el Congreso, si no estoy mal informado, es José Bono, que gana 15.000€ al mes, lo cual siendo un sueldazo, está aún lejos de los 300.000€ o 400.000€ o más que puede ganar al año un miembro del consejo de una gran empresa. Para quien juega en la liga de las superestrellas cambiarse al Congreso de los Diputados económicamente no le compensa.

El último punto es buscar la forma de obtener un crecimiento exponencial de simpatizantes y afiliados. Para esto la clave son las nuevas tecnologías utilizadas para explotar un long tail marketing de pequeñas causas. Si uno se lee la lista de partidos políticos es fácil percatarse de que hay muchos partidos “de causa” los antitabaco, los antitaurinos, los verdes, con 450.000 damnificados podría haber hasta un partido político de afectados por lo que pasó con el Forum Filatélico. El truco consiste en ir aglutinando todas estas causas y en lugar de ofrecer el decimonónico Programa Político hacer un plan mucho más fluído y metamórfico que vaya recogiendo las cosas que a la gente realmente le preocupan.

Post relacionado: Otro modelo de partido es posible (Antoni Gutiérrez-Rubí)

P.D. Una de las normas que me he impuesto siempre ha sido no politizar este blog, y mantenerlo dentro de su marco temático principal. Esto no es un post sobre política. Lo que me interesa aquí es exponer cómo el uso social de las nuevas tecnologías podría utilizarse como palanca disruptiva para desatascar una situación que, aparentemente, no satisface a casi nadie de un tiempo a esta parte. Tampoco quiero dar a entender que haya que hipotecar los partidos a quienes los financien. Esto es exactamente lo contrario de lo que un partido debería ser. Se trata de aceptar donaciones de contribuidores, no de usureros.

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