Kick off del Startupbootcamp Madrid de Okuri

Hacía tiempo que no me ilusionaba en un sarao. Los programadores somos gente pesimista por naturaleza porque en la informática rara vez funciona bien nada. La sucesión de petes sistemáticos unida a la difícil coyuntura social provoca que mayormente se nos vea bien pero realmente poniendo al mal tiempo buena cara. Mas no fue así en el Startupbootcamp Madrid donde realmente consiguieron arrancarme un genuíno álito de ilusión.
El Startupbootcamp es una incubadora de 10 proyectos seleccionados entre los que superan el test de la risa. Hasta aquí todo normal, EXCEPTO porque, sin haber casi apenas arrancado, en TechCrunch ya les andan mencionando como parte de la burbuja de las incubadoras.
Hay eventos de emprendedores que son una rigurosa competición, como el Concurso Emprendedor Universitario de EOI en el que Josep, Javier y yo mismo tuvimos que decidir, por menos de 1 punto sobre 10 de diferencia entre el primer y el último finalista, que fuese Comaware el vencedor, teniendo que recurrir a unas rigurosas hojas Excel de puntuación. Otro eventos como el Startup Weekend son más colaborativos. Pero el Startupbootcamp es el primero al que asisto que parece totalmente una fiesta de la innovación ideada para
crear un ambiente en el que florezcan y maduren proyectos disruptivos.
Me reí, que no es poco, en el Startupbootcamp, y eso que inicialmente iba con desgana. Al llegar, de lo primero que me encontré fue a Jose Luis, con su hija en brazos, yo pensaba que montar una empresa era incompatible con tener familia, pero al parecer ahora resulta que no, y encima vino a buscarle su esposa al evento, probablemente porque el cónyugue de un emprendedor debe ser otro emprendedor porque, como alguien dijo en un interesantísimo desayuno para inversores organizado por Emilio Márquez en Networking Activo “yo sólo invierto en emprendedores casados con separación de bienes, porque de lo contrario, no tienes un socio, sino dos [y uno en de ellos en discordia…]”.
Creo que es cierto que existe cierta burbuja del emprendizaje con ambiente fiestero. En la web de Wayra (la nueva incubadora de Telefónica) anuncian que han recibido ¡581 proyectos! la leche… y me lo creo, porque ya en SIMO 2010 el II Foro Redepyme Iniciador andaba con overbooking de aspirantes, y en el BAN mi+d hay proyectos con buen potencial a porrillo en cada convocatoria. Pero ya era hora, a fin de cuentas en la Burbuja Web 1.0 las fiestas eran la releche, tengo un buen amigo quien cuenta que supo que la burbuja Web 1.0 se iba a ir a la porra en el mismo día que sirvieron canapés de caviar Beluga en un bolo de matching entre emprendedores e inversores.
¿La parte negativa? Bueno, en el acto no había ni una puñetera silla donde sentarse, era la típica reunión de niños hiperactivos. Y me sirvieron de cena pizza grasienta, y, aunque todo el mundo sabe que los programadores sólo nos alimentamos de una mezcla de cafeína concentrada con carbohidratos basura, yo, con el paso del tiempo le he ido cogiendo cierto gusto a la nouvelle cuisine y a la gastronomía japonesa.
En resumen, que el día menos pensado cambiamos de no pasar de cuartos (ni a tiros) a ganar el mundial (del emprendizaje) y con autoridad.
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