Social Confirming

Jose Luis Torrente.
El miércoles ya me contaba Jaime Estévez que andaba yéndose con su equipo de Ágoranews a cubrir la Andalusian International Responsibility. No sé muy bien porqué en Andalucía le ponen a tantas conferencias un nombre en inglés ¿será que aún no se han desacomplejado de ser andaluces?

Ayer Ramón Ramón comentaba sobre Air2010 la introducción del Social Confirming, la iniciativa de la Junta de Andalucía para crear una herramienta basada en web medianta la cual la ciudadanía podrá valorar el cumplimiento de la responsabilidad social de las empresas.

El Social Confirming se presenta embriagado por el clásico tufillo a marketing político. Para empezar, dado que quien la presenta es el consejero de empleo Manuel Recio, se da a entender que, para la Junta, responsabilidad social es más o menos lo mismo que responsabilidad laboral ¿no?

En cualquier caso, que los políticos tengan que exprimir las posibilidades propagandísticas de la idea no le resta valor. Tiene sentido experimentar con herramientas mediante las cuales la gente puede expresar su acuerdo (o desacuerdo) con la forma en la cual se está gobernando una determinada empresa.

Siguen existiendo muchas empresas cuyo ambiente de trabajo es irrespirable y mantienen a los trabajadores en una vida digna de una novela de Franz Kafka. Y algunas de estas empresas son de las mayores y más conocidas del pais, aunque en absoluto ejemplares en lo que a su responsabilidad social se refiere.

Lo que pasa es que, con Social Confirming o sin el, el problema no tiene fácil arreglo, porque las empresas tienden a perpetuarse a si mismas a través de sus procesos de selección de personal, y así, un jefe casposo engendra más subordinados casposos, que prevalecen incluso después de que el gran jefe original haya desaparecido y contagian el mal estilo de una generación a la siguiente. La mayoría de los procesos de gestión de cambio fracasan porque intentan cambiar en primer lugar la mentalidad de los directivos, sin darse cuenta de que estos son mayormente presa de sus subordinados. Si no se empieza trabajando con los valores éticos, y eso es un proceso muy lento, el resto del intento de cambio es una casa empezada por el tejado que se viene irremediablemente abajo más tarde o temprano.

Por otro lado, el Social Confirming ya existe, de hecho, y mucho. A los políticos les ponen a caer de un guindo todos los dias y estos mayormente pasan de lo que les digan hasta que la gente acaba a ostia limpia en las calles como en Grecia, en Francia o en Inglaterra y ni aún así.

Cualquier Social Confirming que no lleve aparejado un mecanismo de castigos y recompensas para corregir lo que está mal no sirve a la postre de mucho.

Por poner sólo un ejemplo, ayer mismo acaban de salir las convocatorias de Acción Social para 2011 de Caja Madrid. Eso es responsabilidad social ¿no? Bueno, si, efectivamente, pero resulta que la misma Caja eliminará a un 13% de la plantilla tras su fusión con Bancaja. En total serán unos 3.400 empleados menos en la mayor caja de ahorros española, desvinculados de la caja en forma de prejubilaciones de gente a partir de 55 años que se irá a casa con el 95% del sueldo a cuenta 4.456 millones de euros que el grupo ha solicitado al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria. Y eso no es muy social que digamos cuando se está hablando de postegar la edad de jubilación de otras personas de los 65 a los 67 años que serán quienes costeen con dos años de trabajo extra los 10 años de vacaciones pagadas de unos pocos afortunados.

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