Google WiFi gratis en vuelos estadounidenses y la oferta de banda ancha abordo

Leo en CNNMoney.com que estas Navidades Google ofrecerá WiFi gratis a los pasajeros de vuelos domésticos de las compañías estadounidenses AirTran, Delta y Virgin con la condición de que estos usen brevemente el navegador Chrome. El servicio estará basado en el sistema Gogo Inflight Internet de AirCell, un sistema que conecta el aeroplano con la red terrestre a través de la banda de 3Mhz que AirCell compró en subasta en 2006.
Se estima que a finales de 2010 habrá 2.000 aviones equipados con WiFi. AirTran Airways ya ha equipado toda su flota de 136 aviones con Aircell Gogo. Delta espera tener 330 aeronaves con la misma tecnología operativa en 2010 y Virgin cuenta con 28 instalaciones. Southwest Airlines y Alaska Airlines también ofrecen WiFi usando el sistema Row 44, la competencia de Gogo ¿Significa esto que tendremos pronto WiFi en todos los aviones? Bien, en algunos si, pero es poco probable que en todos por las siguientes razones.
1ª) Limitaciones técnicas. Existen básicamente dos maneras de conectar un avión a Internet. La primera es conectándo la aeronave con la red terrestre y la segunda es conectarla con un satélite. Ambos sistemas presentan sus propias pegas. En el caso del enlace con la red terrestre, conseguir una conexión fiable no es fácil, debido a que hay que tener en cuenta la velocidad del avión y otros factores. Además según el avión cruza de un pais a otro hay que ir cambiado de operador. Es por eso que Google ofrece el servicio sólo en vuelos internos en EE.UU. donde pueden dar cobertura a las rutas aéreas desde tierra. La conexión por satélite puede ir a través de la banda de microondas Ku o a través de la banda L IEEE de 1500Mhz. El uso de la banda L presenta la ventaja de que no requiere antenas mecánicamente orientables como la banda Ku, los sistemas como Thales TopConnect usan la banda L para equipar desde jets privados hasta Boeings 747 y Airbus 380. Y además de la conexión a Internet, hay que contar con que, sin tomas de corriente alterna en los asientos, la batería de los portátiles se agota rápidamente debido al consumo extra de la tarjeta WiFi durando como máximo 2 ó 3 horas y típicamente la mitad entre 1 y 2 horas.
2ª) Coste. Aún siendo más barata que las conexiones por satélite, una instalación de AirCell le cuesta a la compañía aérea 100.000 dólares. A los cuales hay que sumar el coste de mantenimiento, y, además, el peso extra y el consumo adicional de corriente de la red y del servidor que requiere a bordo. Aunque existen cálculos en los cuales parece que el pago por uso es un modelo de negocio viable, éste no parece, en principio, rentable para todos vuelos, sino sólo para aquellos con una suficiente cantidad de pasajeros en viaje de negocios.
3ª) Seguridad. En primer lugar los proveedores de WiFi deben demostrar que la banda de microondas utilizada para la transmisión de datos no interfiere con los sistemas de navegación, lo cual parece ya algo comprobado. Lo siguiente es asegurarse de que la conexión a Internet no puede ser utilizada para detonar remotamente una bomba en la bahía de carga mediante un smartphone. La solución, en principio, es convertir la bodega en una caja de Faraday en la cual no haya cobertura de ninguna señal radioeléctrica, pero esto nuevamente supone una modificación importante en el avión.
El WiFi a bordo podría dar mucho juego a las compañias aéreas. Podrían ofrecerlo como servicio premium gratuito a pasajeros de business. Y podría incluso cambiar el patrón de elección de horarios en los vuelos de negocios, debido a que muchos de sus pasajeros prefieren volar fuera del horario de oficinas para no perder horas de trabajo. Por otra parte hay quienes consideran el avión como el último bastión de la tranquilidad offline. Los que seguro que salen ganando como efecto lateral son los fabricantes de tablets porque usar un portátil tradicional en la micromesa del asiento es incomodísimo.

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