España no es pais para viejos

No country for old men - Shot down
La historia De brokers a parias de Antonio Estévez contada por Isabel Velloso en El Mundo.es | Economía es como para reflexionar porqué el coste del fracaso frena letalmente el emprendizaje en España.
Tras leer cómo quebró su empresa (y él mismo de rebote) ciertamente se puede argüir que el bueno de Antonio ignoró aquel sabio refrán “la avaricia rompe el saco” y, en su inexperiencia como empresario, avaló personalmente una deuda de la empresa que no podría pagar en el caso de que las cosas se torciesen (algo que por aquel entonces parecía tan impensable como el hundimiento del Titanic).
En la vorágine de una burbuja económica, no es fácil que los árboles le dejen a uno ver el bosque, y, amenudo, la única opción sensata para sobrevivir parece ser hacer que la empresa crezca a ritmo de vértigo a base de deuda. Entonces, en lugar de emplear las épocas de bonanza para ahorrar y prepararse para la vacas flacas, se emplean para endeudarse hasta las cejas (esto es básicamente lo que le ha pasado a Grecia, por cierto).
Además, cuando el ostiazo se lo da una gran empresa, pues sale a bolsa y el rejón lo acaban pagando lo pequeños inversores ¿Alguien se acuerda del IBEX Nuevo Mercado? Pero en el caso de una PyME quien paga los platos rotos es irremediablemente el emprendedor.
Claro que no es lo mismo emprender en Silicon Valley, donde el 90% de las start-ups fracasan, hay dinero de sobra disponible a raudales (incluso ahora), y la bancarrota se percibe no sólo como un fracaso estrepitoso y una mancha imborrable sino también como una oportunidad para haber aprendido algo. Que emprender en España, donde sólo es fácil obtener dinero prestado avalándolo con garantías reales y el capital-riesgo es más bien capital-sin-riesgo. Aparte de que como quiebres te conviertes con una altísima probabilidad en un apestado de por vida.
La última vez que estuve en EE.UU. tomé esta foto con el móvil a un anuncio callejero. “¡Madre Mia!” me dije a mi mismo… “Aquí quebrar es algo tan normal que hasta tienen un procedimiento abreviado para hacerlo”.
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Y es que hay una regla de oro que ningún emprendedor debería olvidar: corre riesgos sólo con el dinero de otro, nunca con el tuyo propio. Y recuerda todos los negocios son un RIESGO hasta el negocio más aparentemente cantado y seguro es un gran riesgo, sobre todo cuando se depende de un banco, que es ese socio que te pone un paraguas cuando hace sol y se apresura a quitártelo cuando llueve.
El artículo de Isabel Velloso termina afirmando que si Bill gates o Larry Page fuesen españoles, ni Microsoft ni Google existirían. Lo cual no es ninguna conjetura, sino una evidencia innegable, habida cuenta de que no hay ningún Microsoft ni ningún Google de origen español.
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