Noticias que no le interesan a nadie

Hoy he puesto el telediario, hacía mucho que no veía noticias por la tele, y no he aguantado ni quince minutos antes de apagarla.
Los pesimistas dicen que no importa lo rápido que progresen los medios de comunicación, porque las clases dominantes siempre van un paso por delante en las tácticas para manipularlos en favor de sus propios intereses. Yo no he querido creer nunca en dicha teoría, pero he de rendirme a la evidencia de que la información que proporcionan los medios generalistas es sólo opio mental puro y duro.
A cualquiera que estudie primero de periodismo le enseñan que la relevancia de una noticia depende de dos variables: 1ª) a cuanta gente afecta, y 2ª) en qué grado afecta a esas personas.
Los medios, sin embargo, son expertos en dar noticias cuya relevancia real es prácticamente cero. Bien dan noticias que afectan mucho a una persona (quien normalmente murió de forma trágica) pero socialmente irrelevantes, bien noticias que afectan a mucha gente pero sobre un tema sin impacto alguno (como el estado de las playas para bañarse en el litoral).
Lo que se queda fuera son las cosas que realmente importan: si 5.000 personas murieron el año pasado por una enfermedad en cuya investigación no se está invirtiendo prácticamente nada, eso nunca sale en las noticias, si los impuestos municipales subieron un 100% en los últimos 4 años o quitaron la pensión a las viudas (y no me invento nada de lo anterior) eso tampoco sale en la prensa.
¿En qué mundo vivimos? ¿Nos hemos vuelto todos lelos o qué? Cuando veo las noticias me siento como si me estuvieran dando mi pastilla de información en la que tengo que creer. La dosis, la ración de adoctrinamiento sobre los problemas relevantes de los que toca hablar. Sólo es necesario ver el Telediario una vez al mes, porque los otros 29 días es exactamente una repetición de más de lo mismo: la guerras intestinas de la partitocracia, los nacionalismos, los accidentes de tráfico, la violencia de género, el calor (o el frio), las pateras, los aluniceros, la integración de minorías, las catástrofes naturales Dios sabe dónde, el fútbol…
Y a mi todo eso me importa un bledo. Me importa si nuestros hijos vivirán en una verde campiña o en un desierto, si habrá agua potable suficiente dentro de 50 años, si tendremos energía limpia, luz y medios de transporte o habrá que redescubrir el burro y a las velas, si nuestro modelo social económico podrá sobrevivir a la globalización, si se respetarán algún día de verdad los derechos humanos en todo el mundo, si seré un viejo feliz o perderé la memoria porque nadie encontró cura para el Alzehimer, etc. etc.
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(des)Información (Ricardo Martín)

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