Y tu ¿a qué te dedicas en la vida?

Inspiradora y profunda la conversación con Joel Spolsky en ACM Queue. De la cual me he traído el pensamiento sobre la diferencia entre trabajar en una gran empresa vs. una pequeña.
Joel dice que hay algo auténticamente extraño en trabajar siendo un pequeño engranaje en una gran empresa, sintiéndote completamente incapaz de explicarle a nadie cual es tu aportación o lo que haces realmente (el propio Joel fue en un tiempo desarrollador de Microsoft Excel).
Lo cierto es que uno de los síntomas de hacerse mayor es que cada vez empiezas a pensar más en cómo empleas tu tiempo. Me refiero a eso que haces en un cada día irrepetible de tu vida. En una ocasión lei que el peor enemigo de Microsoft en el ámbito de contratación laboral no eran las otras empresas, sino la persistente tendencia de las personas más brillantes a declararse república independiente y fundar su propia empresa (quizá sea una suerte para Microsoft Ibérica que aquí muy pocos piensan en semejante locura).
La primera persona que entrevistamos en KnowGate no quiso aceptar el empleo. Eramos 4 en la empresa por aquel entonces, y cuando le preguntamos al candidato qué le gustaría hacer, nos respondió que su ideal sería trabajar en una gran empresa “como Siemens o Microsoft”. En retrosprectiva pienso que el chaval se perdió lo que podía haber sido una de las etápas profesionales más excitantes de su vida. Y, aunque no todo salió bien (de aquella época sólo quedamos en la empresa mi hermano y yo) tuvo la oportunidad de dejar de ser un engranaje perdido para convertirse en una persona con voz y voto en el software en España, y la perdió.
Y conste que no tengo nada en contra de las grandes empresas. De hecho, yo de mayor voy a trabajar en una gran empresa, porque tener una pequeña es muy fatigoso. Básicamente, o lo haces bien todos y cada uno de los días o en pocos meses te ves apagando la luz y echando el cierre en la oficina. De mayor aspiro a pasar mi vejez con más tranquilidad que la que proporciona una PyME. En una empresa de esas en las que da igual lo que saquen al mercado, o cómo lo comercialicen, da igual, porque la inercia que llevan es tan grande, que trabajar en ellas cuesta el mismo esfuerzo que llevar una bicicleta cuesta abajo y a favor del viento.
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