Divide y te forrarás

Yo trabajé un tiempo para un proveedor de software que suministraba al antiguo Instituto Nacional de Salud (INSALUD). Eso era antes del traspaso de competencias sanitarias a las comunidades autónomas y su reconversión al Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA).
Los contratos con el INSALUD eran suculentos, pero las negociaciones eran duras. Aprovechando su gran poder de compra, los funcionarios públicos exprimían al proveedor hasta la última vuelta de tuerca, y proyectos de varios centenares de millones de las antiguas pesetas que, a primera vista, parecía muy atractivos, dejaban de serlo casi por completo cuando se leía en el pliego todo lo que había que hacer.
Nada pudo venirle mejor a los proveedores que la disolución de aquella mesa de compras draconianas, para alumbrar un panorama con 17 autonomías, y por ende, 17 nuevos clientes a quienes vender 17 veces lo mismo, eso sí, previo proyecto de localización lingüística y demás adaptaciones a medida.
El viernes pasado, Roberto Santos me envió un mensaje invitándome a leer las propuestas de enmiendas a la LAECAP en las noticias de Hispalinux, que yo resumiría básicamente en 2 puntos:
1º) Cambio del término “estándares internacionales” por “estándares abiertos”.
2º) Liberación sistemática del software escrito con dinero público bajo licencia EUPL.
La motivación para estas dos medidas no puede estar más claramente expuesta que en la noticias de Hispalinux, así que la transcribiré literalmente.
Comillaspuede que haya capacidad financiera para repetir 1800 veces cada uno de los programas de gestión municipal, 17 veces los autonomicos y 7 veces los ministeriales y elevar esto a la enesima potencia (variaciones con repetición tomadas de dos en dos) para garantizar la interoperabilidad con TODOS los Estados (y sus distintas AAPP) de toda la UE y de todos los paises con los que nos relacionamos o con los que tenemos convenios. Lo que no tenemos son los 20 años que tardariamos en hacerlo.
Ahora vivimos en la época de la moda de las arquitecturas SOA y la integración de sistemas. Eso es porque existe un negocio fabuloso en la creación y mantenimiento de software de integración. Dado que los fabricantes de software privativo ya no pueden dominar un mercado al estilo en que IBM dominó la era mainframe, lo que les interesa, al menos, es que se puedan obtener pingües beneficios en forma de servicios a medida.
Una parte importante del gasto en integración de sistemas podría evitarse mediante la adopción sistemática de estándares abiertos, y permitiendo que cada administración pública paneuropea tenga visibilidad y posibilidad de uso sobre el software desarrollado por otras.

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