La capacidad para pleitear como ventaja competitiva

Provocador el análisis de Jeffrey Toobin en The New Yorker sobre las tribulaciones legales de Google en su titánico esfuerzo para digitalizar 50 millones de libros procedentes de algunas bibliotecas universitarias estadounidenses.
Google se enfrenta legalmente por un lado a la sociedad de autores Authors Guild y por otro lado a una agrupación de publicadores que son partners de Google Book Search. Ambas partes amenazan a Google con un juicio federal argumentando que el sistema de Google viola las leyes de copyright.
Lo más curioso del caso, es que Toobin considera que un multimillonario acuerdo extra judicial podría ser ventajoso para Google ya que crearía un precedente con el que cerrar el paso a la competencia.
Es lamentable que, aparentemente, la parte más difícil de montar un negocio en EE.UU. hoy en día no es tener una idea o conseguir financiación, sino sobrevivir a un aluvión de demandas legales por violación de derechos de propiedad intelectual imposibles de evitar.
Por otra parte, vale la pena meditar muy profundamente sobre cómo regular el uso de este gigantesco repositorio de libros viejos. Si Google consigue que los autores de libros descatalogados tengan ingresos extra que de otra forma no tendrían, pues eso es estupendo. El problema es que se corre el riesgo de que Google se convierta en algo así como “la discográfica de la letra escrita” monopolizando la distribución y quedándose con la mayor parte de los beneficios.
Al final, cada uno arrima el ascua a su sardina, los autores se asocian para exigir derechos en bloque, las distribuidoras blindan sus canales de distribución, y los usuarios mientras tanto sobreviven alegalmente tirando de todo tipo de redes de intercambio de archivos.
Mi opinión personal, es que sería más conveniente que todo este conocimiento fuese gestionado por un organismo público (nacional o internacional) cuyo fin fuese la difusión cultural y no el n-ésimo pelotazo bursátil de la década.

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