¿Tiene sentido crear nuevas empresas de base tecnológica?

Acabo de leer el post The Art of Commercialization de Guy Kawasaki en el cual argumenta que la mejor forma de llevar la innovación al mercado no tiene necesariamente porqué ser a través de nuevas empresas.
Está claro que la innovación es una oportunidad para cambiar el status quo establecido promoviendo la aparición de empresas más jóvenes, eficientes y dinámicas. Pero Kawasaki cita tres motivos de peso para no sacar llevar una innovación al mercado de la mano de una start-up.
1º) Existe cierta tendencia a pensar que lo más difícil (la investigación) ya se ha hecho y que la parte de crear la empresa para comercializarla es comparativamente más sencillo.
A mi me encanta una anécdota del libro Sidewinder en el cual Ron Westrum narra que no es lo mismo fabricar artesanalmente y con mimo un misil aire-aire para una demo al Pentágono, que diseñar un proceso industrial para producir decenas de miles de ellos en serie, y, además, trasportarlos y ser capaces de armarlos en los aviones sin ningún fallo.
2º) Las patentes son un valioso activo. Y están bien, impresionan al público, sin embargo, no hacen por sí mismas que la gente compre el producto. Y una start-up normalmente carece de recursos económicos suficientes como para andar querellándose contra cualquier infractor potencial.
Para este tipo de negocio de especulación con la propiedad intelectual ya existem, por cierto, empresas especializadas, como Intellectual Ventures de la cual ya hablábamos en enero del año pasado.
3º) El valor de una tecnología está directamente relacionado con la cantidad de años-hombre que costó desarrollarla. Lo más probable, es que cuanto más tiempo llevase su desarrollo hasta convertirla en un producto, menos vale.
Kawasaki también enumera algunos errores frecuentes a la hora de crear spin-offs:
• Se prohibe a la start-up reclutar a ningún empleado procedente del equipo de investigación.
• La única contribución del equipo de investigación es un CD-ROM con los resultados de la investigación que será enviado por correo postal cuando se cierre el trato.
• El equipo investigador cree que su tecnología es tan grande que no está dispuesto a ofrecer ningún tipo de exclusividad. Podrían encontrar un trato mejor en cualquier momento.
• Dado que el único valor del start-up es la nueva tecnología, los investigadores quieren el 80% del spin-off. Más un 50% de los royalties y 5M€ en efectivo por adelantado.
• Los investigadores pretenden restringir los mercados a los cuales debe dirigirse el producto en primer lugar porque piensan que saben mejor que nadie quien usará la nueva tecnología, cuando, y para qué fines.
Cuentan la historia de que inventor de la Novocaína insistió en que sólo se usase en operaciones quirúrgicas porque le parecía algo demasiado importante como para ser usado en mundana extracciones dentales.
La conclusión final es que los clientes compran productos que solucionan sus problemas no tecnología.
Terminaré con un ejemplo muy cercano: toda esta tecnología de e-mail + Internet en el móvil que no acaba de cuajar. Las telcos se están gastando una millonada en promocionar Blackberry con e-mail push y en que la gente envíe MMS en lugar de SMS (un MMS es 7 veces más caro que un SMS). ¿Y qué está pasando? Que los consumidores poco a poco van comprando terminales de gama más alta con cámara y cosas así. Pero ni siquiera los geeks más freakies se han lanzado en masa a usar PDAs con correo móvil porque la tecnología actual no es lo bastante usable. Las telcos siguen viviendo del GSM básico que sirve para hablar y enviar SMS y, si acaso, que tenga 65.000 colores en vez de monocromo y una caja más fashion y alguna otra funcionalidad divertida siempre y cuando no aparezca reflejada en la factura mensual.

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