Comprar Software Reciclado

recycled
Reusando software
Joab Jackson y Dawn S. Onley escriben en GCN que en EE.UU. el departamento de defensa tiene una buena razón para usar más software libre: promover la re-utilización de código entre sus agencias.
No quiero parecer pesimista en exceso respecto de la reutilización. El mismo SourceFORGE es un ejemplo vivo de los 2 millones de descargas de software re-utilizado que se producen cada día. Reusar el software es, definitivamente, una buena idea.
No obstante, el reuso tiene tres inconvenientes:
1º) Para cuando vas a reutilizar el código es posible que ya esté obsoleto.
2º) Según se van haciendo modificaciones, el código tiene a convertirse en spaghetti debido a un proceso natural de aumento de la entropía.
3º) Meter una pieza de software de calidad desconocida puede ser una bomba de relojería.
En aviación, las piezas están catalogadas según un código que determina su estado: Factory New, New Equipment, New Surplus, Overhauled, Serviceable, Repairable, Used, As Removed, Scrap, etc. Las piezas tienen una vida útil y una fatiga de materiales. El mecánico puede decidir si emplear sólo piezas recien salidas de la fábrica (“factory new”) o material procedente de otros aviones “as removed”.
En el software existe la catalogación de alfa, beta, pre-release, stable, mature, etc. Pero dichos adjetivos los pone el desarrollador (normalmente de una forma muy optimista) y no dicen realmente nada sobre la calidad cuantitativa del software.
Cambios necesarios en la política de compras
En el mismo artículo, Peter Gallagher, presidente de InfoStructure, dice que el Open Technology Development Roadmap propone un método de compra alternativo a los métodos tradicionales de aprovisionamiento de tecnología informática.
Desde luego algo tiene que cambiar en los departamentos de compras. Cuando la gente se queja en los foros de que algunas consultoras son proveedores de carne al peso, es, precisamente, porque muchos clientes siguen comprando tecnología como quién compra kilos de papel al mejor precio para los catálogos de Navidad.
Es muy difícil comprar bien tecnología, porque la oferta es muy desigual y no hay criterios claros de comparación. Para comprarse un coche el nivel de conocimientos de automoción que hay que tener es prácticamente cero. Esto es debido a que los fabricantes ya se han encargado para ajustar la oferta de modo que todos los coches de 20.000€ sean aproximadamente equivalentes cuando se ponen todos los elementos de valoración en la balanza.
Con el software, por contra, la cosa no está nada clara. Un fabricante extrangero puede ofrecer más funcionalidades, pero tener peor soporte local que un producto nacional. Y es muy difícil sopesar estos factores porque los propios fabricantes hacen todo lo posible por ocultar su debilidades.
Cuando se presentan las ofertas, todavía hay algunos ingénuos que creen que pueden comprar un proyecto del 500.000€ por 300.000€, con técnicas de ahorro parecidas a que la NASA comprase los recambios para el transbordador reciclados de los tristemente célebres Yakolev soviéticos.

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