Información líquida


Kevin Kelli publica en The New York Times Magazine un provocador artículo titulado Scan This Book! (requiere suscripción gratuita) en el cual afirma básicamente que :
a) la forma de consumir información cambiará, abandonando los libro en favor de los micro-artículos de estilo blog con hiperenlaces editables de información líquida.
b) el proceso de síntesis literaria se puede mecanizar.
El primer punto se puede verificar con facilidad empíricamente. Como dijo Alan Kay: “es más fácil inventar el futuro que predecirlo“. Cada vez hay más gente que consume este tipo de información líquida a pequeños sorbos en tiempo real.
Sobre lo que no estoy de acuerdo es en que la creación de libros clásicos se vaya a quedar obsoleta.
¿Para qué sirve un libro en la era de Internet?
Ciertamente, el libro como manual de referencia ha muerto. Pero lo que no ha muerto es el libro como historia.
Para entender algunas cosas hace falta un contexto tan amplio que sólo es posible entenderlas mediante una historia. No en vano, la mismísima Biblia es un libro lleno de historias.
La re-creación de historias no se puede automatizar. Hace falta un meticuloso y perspicaz trabajo humano para unir todas las piezas del complejo puzzle de la naturaleza humana.
Libros vs. Información Líquida ¿Cual es la diferencia?
Los libros superan a la información líquida en los siguientes puntos.
1º) En ausencia de un contexto, la gente tiene tendencia a creer lo primero que le cuentan, y luego persiste en esa opinión.
Por ello es importante que alguien investigue rigurosamente y establezca una fijación de los hechos para explicar lo sucedido. Este es el tipo de literatura que ha hecho famosas a personas como el profesor Noam Chomsky.
La información líquida se mueve muy rápido, pero esta misma ventaja, es su gran problema: la desinformación se dispersa muy rápido sin que nadie tenga tiempo de verificar su veracidad.
2º) A veces una metáfora es mejor que un ejemplo para comprender un concepto general. A la gente le suele, en general, gustar más lo concreto que lo abstracto. Prefieren las recetas a las clases de cocina. Sin embargo, el pensamiento abstracto y las metáforas son un rasgo típicamente distintivo de las personas inteligentes. Quien tiene una visión aguda ve un árbol donde el auténticamente inteligente ve un bosque.
3º) Leer un libro puede ser mucho más divertido que leer un artículo. Esto tiene que ver tanto con el estilo de redacción, como con el estado mental del lector cuando emprende la actividad de lectura.
4º) Los libros son más rápidos de asimilar que los artículos en Internet. Los libros tambien tienen hipernavegación, en serio, una vez que aprendes a saltarte la paja se va mucho más rápido que pinchando en los enlaces. No todos los autores son igual de buenos formateando el libro para que puedas hipernavegar. Por cierto, que el trabajo de Alfredo en la edición de 2003 de La Pastilla Roja es digno de tomarse como ejemplo de la forma de estructurar la información para que sea amigable.
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