El software de los 200 años

En la bitácora de Dan Bricklin (creador de VisiCalc) puede leerse un interesante artículo sobre el papel del software libre en la explotación a largo plazo de infraestructuras de tecnología informática.
De todos los activos, los digitales son aquellos que más rápidamente se deprecian siguiendo aquella máxima de “si sabes como funciona entonces está obsoleto”.
Creo que el titular de Bricklin es premeditadamente exagerado, pero lo que es cierto es que para la fabricación de software necesitamos basarnos más en infraestructuras conocidas y fiables y dejar de reinvertar ruedas.
Uno de mis dichos populares favoritos aplicables a la tecnología es “si funciona, no lo toques”. Aunque por desgracia los programas informáticos los estamos tocando cada dos o tres meses y, además, con un calendario de desarrollo que muchas veces no permite diseñar, testear y documentar los programas de debidamente.
Ahora bien ¿porqué no seguimos utilizando aquellos programas COBOL para el tratamiento de archivos? Si bien, el lenguaje es verborreico y está obsoleto. ¿Realmente? ¿Qué está obsoleto, el lenguaje o la voluntad del fabricante de seguir dándole soporte?
Una buena forma de alargar la vida útil de los activos digitales es que sean de fuente abierto. Esto es algo que rara vez se considera en los estudios económicos del sofware libre vs. software propietario. Asimismo, y como apunta Bricklin, es conveniente que las actualizaciones de software se realizen cuando ello sea conveniente para la mejor explotación de la información y no de forma forzosa con el desembarco de cada nueva generación de procesadores y dispositivos de almacenamiento.

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