DE ATAPUERCA A ATARFE

El ser humano es un ser comunicativo, comunicante y comunicacional y a lo largo de su historia lo ha demostrado y lo sigue demostrando.
Esa comunicación, desde la más personal (o interpersonal) a la más pública forma parte de su condición humana e incluso si carece de ella se le considera “discapacitado” (por ejemplo una persona muda, aunque también dispone de su propio lenguaje gestual, que no deja de ser un lenguaje como otro cualquiera)
La humanidad, desde su mas tierna infancia y a lo largo y ancho del globo ha buscado e ingeniado mil y una maneras de comunicar cosas, sentimientos, sucesos o deseos y no solo por el mero hecho de comunicarse, sino porque también la comunicación le permitía una interacción con otros seres humanos y con el entorno y, por supuesto, compartir conocimientos.
Desde las primitivas cuevas de Atapuerca o Altamira, y mediante dibujos o pictogramas, o con diversos tipos de escritura (jeroglíficos en Egipto, nuestro alfabeto occidental…) hasta las más modernas tecnologías de comunicación por satélite de las que disfrutamos hoy en día, el ser humano ha buscado la manera de relacionarse, compartir y buscar esa interacción con los demás.
Incluso su deseo por comunicar y relacionarse (el ser humano es también un “hommo socialis”) le ha llevado a intentar la comunicación más allá de su propio entorno (el globo terráqueo) como por ejemplo el programa SETI, de búsqueda de inteligencia extraterrestre.
Ese ansia por comunicarse, y por comunicarse cada vez más lejos y con más gente ha impulsado a la humanidad a crear unas redes de comunicación, desde las más primitivas (palomas mensajeras o correos a caballo) hasta las más modernas (telefonía movil, internet…) que han evolucionado gracias a la invención de nuevas técnicas.
Actualmente la comunicación social es un referente constante para el ser humano en el conjunto de sus actividades de vida cotidiana: conocer su entorno social, formar opinión sobre los grandes temas de actualidad que configuran la opinión pública, observar los valores sociales dominantes, participar en la vida social o establecer nuevas formas de vínculo y de relación en ese mismo entorno son esenciales y una red de comunicaciones al alcance de todo el mundo es, hoy por hoy, una de las necesidades perentorias del ser humano.
Y aquí es donde se vuelve significativo el caso de ATARFE, la población que gracias a la iniciativa de Antonio Rojo y de su alcalde Victor.Sánchez, ha dotado a la villa de una RED PÚBLICA inalambrica que permite a todos los habitantes de este municipio granadino de 13.000 habitantes, disfrutar del acceso a la Sociedad del Conocimiento.
Porque el PROYECTO ATARFE no se queda en una mero acceso a internet para todos los vecinos (eso sería lo de menos) sino que a medio y largo plazo supone, tal y como nos cuenta Alfredo Romeo, que toda la población pueda experimentar de una manera real lo que significa la Sociedad del Conocimiento, y aumentar su participación en la vida social, cultural o política del municipio, incluso para aquellos que sufren una discapacidad en su modelo de comunicación (uno de los experimentos más existosos ha sido el de la retransmisión por videoconferencia de consultas médicas entre médicos y sus pacientes sordomudos, con traducción simultánea).
Y todo ello gracias a la iniciativa de los regidores de instalar una red pública, de acceso a bajo coste y con facilidades para todos los vecinos, pese a la oposición del establisment y los lobbys de las grandes compañías de telecomunicaciones que quieren acabar con las iniciativas ciudadanas y públicas de dotar a sus ciudadanos de las herramientas y la tecnología necesarias para mejorar su convivencia y poder convertirse en “NETciudadanos” de pleno derecho.
El camino ya está abierto y a este camino se están sumando cada vez más poblaciones en el mundo, como podemos ver en muniwireless.com
Esperemos que cunda el ejemplo, aunque estamos seguros de que asistimos a un fenómeno imparable.

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